viernes, 6 de marzo de 2020

CRONICA, SODA STEREO EN PERU: EL FACTOR EMOCIONAL Y LA CELEBRACION



En una noche cargada de emotividad, nostalgia y celebración, la gira Gracias Totales concebida por Zeta y Charly para homenajear a Gustavo, pasó por la capital con enormes expectativas, polémica y satisfacciones.

No voy a negar que en algún momento tuve mis reparos, y hasta pensaba no ir, pero leyendo las entrevistas a los músicos implicados en el proyecto y por supuesto, observando el arranque de la gira que se dio en Bogotá, esas opiniones contrariadas se me desvanecieron en un instante, por varias razones: Es un homenaje a Gustavo, con músicos que tocaron con Gustavo, con el fondo musical de Soda Stereo, mas la participación presencial y digital de artistas influenciados por Gustavo y Soda Stereo. Sin duda, se trataba de un nuevo concepto, una experiencia diferente.

COMO UN AVE DE PRESA:

Bordeando las 6:30 de la tarde, me dispongo a buscar mi localidad, Oriente, observo largas colas alrededor del Estadio Nacional y quedo impresionado por la presencia de un público mayoritariamente adolescente y juvenil, por supuesto había gente de la generación que vio a Soda en las cuatro presentaciones oficiales que se produjeron en Lima en los años 86, 87, 95 y 2007. Cabe resaltar el ánimo, la ansiedad, las expectativas por ver volver a la banda latinoamericana más apreciada del continente, y eso de por sí propiciaba un clima entusiasta y una vibra positiva general.

DISCO ETERNO: 

8:00 pm. Suenan canciones del emblemático Artaud de Pescado Rabioso, se escucha al recordado flaco Spinetta interpretando Cementerio Club, algunos asistentes incluido éste servidor, la cantan. Las luces del estadio están encendidas aún, desde mi butaca las inmensas pantallas me evocan el descomunal tríptico led que presentó Roger Waters en su última visita al país, de igual manera el despliegue de torres y amplificadores aéreos, no cabe duda que éste evento ha sido ideado para que las percepciones auditivas sean de lo más óptimas.

9:00 pm. Desde el stage irrumpe alguien con una cámara, está grabando imágenes del público, los asistentes responden alzando los brazos y gritan, es Charly haciendo travesuras.

ME VERAS VOLVER Parte II y GRACIAS TOTALES:

9:30 pm. Las luces se van apagando ordenadamente sector por sector, el estadio queda en penumbras, y cuando se encienden las pantallas, corren imágenes en plano subjetivo de alguien que está en su biblioteca y selecciona un viejo vhs de su colección en cuya etiqueta se lee "Soda", lo coloca en el reproductor, y en seguida aparecen imágenes retro de la banda, están los tres muy jóvenes viviendo experiencias de giras y a cada captura de la estampa de Gus, el público aclama pasionalmente.

Soda Stereo en Lima, Gracias Totales. Foto: Andrés Valle/ANDINA


Una antesala nostálgica que alcanza su pico máximo cuando se enlaza con Sobredosis de Tv, el track que abre el show. Es impresionante como la tecnología logra que la voz e imágenes de Gus se vinculen tan naturalmente, entre la realidad y la fantasía hay una pantalla led que retrata a los tres integrantes como si nada hubiera sucedido en los últimos años.

Charly, Zeta, Richard, Zorrito, Roly, Simón están contentos por hacer un excelente inicio en Lima ante un crowd entregado, obvio, siempre tendrán aquí un feedback leal, están frente al "público más caliente de Latinoamérica", Gustavo dixit. Al finalizar la canción, el público se lanza a corear "olé olé olé Soda, Soda", la experiencia es como un retorno triunfal, "un matanervios" si se me permite la expresión, y al mismo tiempo un desquite de la amargura que había deparado el destino, razones que ya todos saben.

Desde ahora, todo fluye con normalidad. Nuevas imágenes a modo de antesala en las pantallas, están los tres en un bote, en medio de una laguna, jugando, cagándose de risa, recuerdos que vienen y van, bote, laguna, Gus remando, o sea, por asociación de ideas está entendido que lo que viene es Hombre Al Agua, así es, y canta Richard Coleman, viejo amigo que acompañó a Gus en diferentes episodios musicales que se remontan a Fricción, los inicios de Soda, y hasta antes del fatal desenlace había sido miembro estable en la banda que solía acompañar a Gus en sus giras de solista.


Soda Stereo en Lima, 3 de marzo 2020. Foto: Renzo Sánchez.

Continúa el modo presencial con León Larregui para cantar Disco Eterno. Muy buena canción, pero a este muchacho le falta actitud.

Aparece el primer invitado en formato digital, Alvaro Henriquez canta El Rito, y con esta performance me queda todo claro, comprendo mejor la idea, siendo la cultura de la interacción digital lo cotidiano y real, me pongo en los zapatos de un centennial y me pregunto, por qué habría que utilizarse hologramas cuando tras el paso de un lustro, ya resulta anticuado, frío y fantasmal.

El factor emocional es lo que prevalece dentro del concepto, esa apelación a la nostalgia, al vínculo con el ser remoto que nunca se olvida, es la clave del por qué los recitales de Queen son tan multitudinarios y exitosos, eso también explica mejor el por qué hay una presencia mayoritaria de adolescentes que acudieron al Gracias Totales, no solamente asimilaron la música que escuchaban sus padres, sino que además, se conectaron con ese factor emocional.

El siguiente invitado es presencial, es el cantante de Café Tacuba, Ruben Albarrán, para serles sincero, no me gusta como canta, pero tiene carisma y lo transmite espontáneamente, por eso cae bien y se gana el aprecio del público, cantar Lo Que Sangra, conecta con el público, al final se despide emocionado agradeciendo a Charly, a Zeta, a Gustavo y a Lima, por tanto.

Soda Stereo en Lima, 3 de marzo 2020. Foto: Renzo Sánchez.

Para tocar Signos cuentan con la participación de Julieta Venegas pero no se distingue su voz debido a que el público la está cantando con fervor. Sin embargo, cabe señalar la magnifica performance del Zorrito Von Quintiero quien estuvo fino en los teclados. A continuación Walas se hace cargo de Juegos de Seducción, pero desaparece, le pasa lo mismo que a su predecesora, el público limeño está encendido e imparable.

Para cantar Zoom, aparece Benito, el hijo de Gus, quien a través del vídeo deja un mensaje de apertura y tolerancia al amor entre personas del mismo sexo. El babasónico Adrián Dargelos participa en modo presencial para interpretar Trátame Suavemente, su dominio de escena es forzado, pero cumple. Se cierra un tramo largo de invitados.


En La Ciudad de la Furia, es una locura, imágenes de Gustavo aparecen otra vez en pantallas, se mezclan con los edificios del clásico vídeo, su voz y los arpegios de su guitarra se escuchan plenamente, vibran 35 mil asistentes, Zeta excitado se las arregla para alzar los brazos entre las notas con el fin de saludar al público, sin duda uno de los momentos más fulgurantes del show y que termina coronándose con el excepcional punteo final de Roly Ureta.

Tras unos segundos de silencio, irrumpe un guitarrazo de Richard, la progresión son unas notas sagradas para éste servidor y la está tocando muy idéntica a como suena originalmente en el Dynamo, pero creo que es un error poner a Robi Draco Rosa a interpretar un temazo como éste, su interpretación está buena, pero no cabría otra voz más acertada que la del propio Gustavo Cerati. Ahí va En Remolinos con su cadencia envolvente, densa, psicodélica, caótica, sónicamente una maravilla.


Andrea Echeverry, se hace cargo de Pasos, la performance de los músicos es impecable y hay algo importante que acotar al respecto, es la primera vez que la tocan en vivo desde el celebrado Unplugged para MTV, 1996.

El siguiente es un invitado presencial que viene a Lima en calidad de exclusiva, es un productor musical ganador de dos premios Oscar, en la década anterior formó parte del conjunto electrónico Bajofondo en el cual Gustavo Cerati participó como especial guest, está demás decir que destacó con su banda Arcoiris (Argentina) y que junto a El Polen (Peru) y Los Jaivas (Chile) formaron la trilogía que gestó el movimiento folk rock en Sudamérica a fines de los 60 y comienzos de los 70. En su visita a Lima, tuvo un encuentro con el gran Juan Luis Pereira para grabar canciones que estarán incluídos en el próximo álbum de El Polen. Con ustedes el célebre Gustavo Santaolalla quien con charango en la mano, interpreta una clásica muy querida por todos; Cuando Pase El Temblor!

Este es uno de los momentos más emotivos del show, Charly y Zeta están solos en el stage en medio de una atmósfera intimista, los tonos azulados amalgaman una sensación de desolación, aparece en pantalla la figura de Gus esbozando un efecto con su guitarra y al cantar las primeras líneas de Fue, las emociones vuelan disparadas. Charly mantiene el ritmo, pero se las ingenia para alzar la mirada y observar a su recordado compañero en la pantalla, Zeta está más adelante, ensimismado, tocando su bajo mientras suena el dulce solo de trompeta de Flavio Etcheto, y cuando Gus desaparece de la pantalla y solo queda el eco de su voz, se acerca a Charly y quedan solos frente a frente. Tremendo, too much, un instante de moco y piel de gallina.



Mon Laferte interviene de manera presencial y se despacha con una interpretación notable, Un Millón De Años Luz quedó redonda además por que la excepcional ejecución de guitarra de Simón, hijo de Zeta, es de antología. Continúa Persiana Americana con el vídeo de Fernando Ruiz Díaz, todo está marchando bien, pero ocurre un pequeño desfase en la sincronía del vídeo con la música en vivo, aún así, el público está cantando efusivo, corea al unísono siguiendo el patrón rítmico y canta muy fuerte toda la letra de la canción, el detalle seguramente será subsanado para las siguientes presentaciones.

Prófugos con Juanes, es otro momento karaoke que pudo ir enlazado a Nada Personal, una canción que sorprendentemente, quedó fuera del set list.

Es el retorno de Gus, la magia que produce el uso de los multitracks hace posible que los tres vuelvan a tocar "juntos" sin nadie más que los acompañe en el stage, Primavera 0 parecía un ensayo de rutina, con los tres músicos afiatados y muy cancheros, cada quien concentrado en su instrumento, la ejecución quedó estupenda.

Soda Stereo en Lima. 3 de marzo 2020. Foto: Renzo Sánchez

Tras un lapso de silencio, Zeta se acerca al micro, alza los brazos, proclama; "muchas gracias Lima! cuanto amor! por siempre!", el final está reservado, y como era de esperarse, es para el apoteósico De Música Ligera, queda a cargo Chris Martin quien ahora la interpreta con un castellano mejor pronunciado que aquella vez en la última presentación de Coldplay en Buenos Aires. El público está eufórico, la canta completa y a todo pulmón, hace que la voz de Martin pase inadvertida, hasta el clásico punteo de guitarra es entonado al unísono con la vocal "o", todo el Estadio Nacional era un maravilloso jolgorio.

Charly deja la batería, toma el micrófono y se dirige al público: "Gracias!, gracias por acompañarnos en toda nuestra historia, ustedes son parte de nuestra historia y de nuestras vidas, gracias Perú, gracias Lima, los queremos, los amamos!", acto seguido, el público responde coreando "olé olé olé Soda, Soda" aparecen los invitados presenciales y todos se confunden entre abrazos, un momento inolvidable para sellar el punto final de esta historia.  

Queda claro que más que un concierto de Soda Stereo, es una celebración que Zeta y Charly querían compartir con amigos músicos y fans. Al finalizar la gira Me Verás Volver del 2007, habían quedado pendientes nuevos proyectos por hacer, tras la fatalidad del 2010, esa posibilidad de reunión y hasta quizá de hacer un nuevo disco se desvaneció para siempre, la experiencia con Cirque du Soleil en 2017, juntó a los músicos sobrevivientes quienes encontraron en los multitracks una cantidad de registros que sirvieron para elaborar versiones raras para el espectáculo En El Séptimo Día, entonces se dieron cuenta de algo, que podían hacer magia.

Considerando que existía de por medio una necesidad natural de superar la frustración de no poder tocar en vivo sabiendo que existen infinidad de bandas tributo tocando música de Soda Stereo en la actualidad, Charly y Zeta toman la decisión de hacerlo ellos mismos y de ésta manera emprenden el proyecto a pesar de las críticas y los maleteos que nunca faltan. 

Soda Stereo en Lima, gira Gracias Totales. Foto: Renzo Sánchez

El resultado ha sido satisfactorio, la experiencia es fascinante, el concepto es novedoso y se ajusta a los tiempos que vivimos, la memoria de Gus es respetada hasta el mínimo detalle, ahora no hay líder y ninguno de los dos sobrevivientes asume esa posta, por esa razón no hablan con el público mas que lo necesario, siguen siendo los compañeros de perfil modesto que acompañaban la figura imponente de Gus, vale también destacar lo siguiente: la cohesión que existe entre los músicos es tan fantástica, que deja la impresión que una renovada convivencia sagrada con Soda Stereo es posible en el tiempo, acaso sería factible una nueva conformación con Coleman y Roly en las violas? nunca hay que descartar nada, cuando se cierra una etapa se abre otra, por más absurda que suene la idea.

Todo comenzó en los albores del nuevo milenio, cuando los Beatles sobrevivientes deciden grabar dos canciones nuevas con la voz de Lennon para la trilogía de álbumes Anthology. Queen hizo reingeniería conceptual apelando a recitales cargados de emotividad y sus shows ahora son multitudinarios, Judas Priest se repotenció con nuevos músicos, Foreigner ahora es una franquicia y no toca ninguno de sus miembros originales, KISS también ya dejó abierta esa posibilidad cuando pasen al retiro, los sobrevivientes de Nirvana tocaron con Kim Gordon (Sonic Youth) y el célebre Paul McCartney con quien incluso, grabaron algunas canciones, ni qué decir de los combinados imposibles tipo Metallica-Lady Gaga o Metallica-Lou Reed y en efecto, hay que mencionar los espectáculos de hologramas como los de Ronnie James Dio y Michael Jackson.

En fin, para cerrar la idea, los experimentos están a la orden del día, es como si la industria de la música estuviera pasando por una era de tribulaciones (parafraseando las biblicas) en la que se están probando todas las fórmulas posibles para alargar el legado e influencia de las estrellas de cara al futuro. Pero solo el tiempo, los fans y la historia tienen la última palabra.




viernes, 29 de noviembre de 2019

CRONICA, THE STROKES EN PERU: LA DEUDA ESTA PAGADA

The Strokes en el festival Vivo X Rock 2019 Lima, Perú. Foto: Renzo Sánchez

The Strokes era una de las bandas más esperadas de los últimos tiempos, y que se haya logrado su 1ra presentación en la capital en tiempos de crispación político-social, pre y post disolución del congreso, ha sido notablemente satisfactorio. 

Aquel 23 de noviembre de 2019, como bien lo ilustró mi amigo G Suálar, que en medio de estallidos sociales en la región, Lima parecía "una burbuja" invulnerable ante cualquier factor exógeno que pudiera afectar siquiera alguno de los seis eventos masivos que se realizaban esa fecha en la capital.

Al Vivo X Rock en el Estadio de la U. San Marcos se sumaba con apenas 11 días de producción, una final de Copa Libertadores en el Monumental, que por cierto, pudo haber significado el completo colapso de la ciudad, pero no ocurrió, por el contrario, sorprendentemente las principales arterias de Lima estuvieron fluídas para cualquier transporte, tanto así que Fito Páez logró cumplir con sus compromisos en ambos eventos sin ningún problema y éste servidor llegó a San Marcos en tiempo inusitado. No sé a que atribuirle ésta rareza, será evolución en la conciencia ciudadana que dejó sus autos en casa previendo el colapso del transito? quizá.

La sinceridad ante todo, mi único interés de asistir al evento era para ver a Interpol y The Strokes, bandas que con los Franz Ferdinand, The Hives, The White Stripes, Hot Hot Heat, The Killers, Arctic Monkeys, Yeah Yeah Yeahs, Muse, entre otras, abanderaban esa escena de New Rock Revolution que rescató el Rock n Roll para el nuevo milenio. 

Aunque llegué tarde por asuntos laborales, me perdí a Interpol, lo siento, la cagué. Pero me consuela que ya sean caseritos, si tocaron en Lima dos veces en éste año, entonces volverán pronto. 

Slipknot en Lima. Festival Vivo X Rock 2019. Foto: Renzo Sánchez 

Sin embargo, pude observar parte del show de los Slipknot. Son matemáticos, bien cuadrados, baterías demoledoras, guitarras motosierra, Corey Taylor es un líder para una gran masa de millenials que estuvo presente en el recinto, combina bien vozarrones de black metal con su timbre de voz real, en un tramo del show Taylor se dirige al público y propone levantar la mano a los que ven por primera vez a la banda y a los que han asistido a las dos presentaciones en la ciudad. No recuerdo los títulos de las canciones, perdonen, no soy seguidor de Slipknot y es la primera vez que escucho algunas de sus canciones completas. 

THE STROKES  

Cerca de las 9:30 estaba donde siempre suelo ubicarme, en medio del crowd, pero hacía calor, no corría aire, caía una garúa rala que por momento invadía el espacio de frescura, pero ya sentía que me estaba ahogando, tuve que abandonar ese lugar y me fuí más atrás, hasta que me ubiqué al lado derecho de la torre de monitoreo, por lo menos estaba más tranquilo, más fresco y no tenía que soportar tantos empujones y tanto humo a mi alrededor, en fin, el tiempo, la edad, no pasan en vano, pero ahí estoy, en la batalla y con las botas puestas. 

The Strokes en Lima. Estadio San Marcos 23-11-2019. Foto: Renzo Sánchez 

Con algunos minutos de retraso, suena la música introductoria que siempre suelen poner en sus shows, se trata del tema Thor Is Like Inmortal del trío The Fucking Champs, ni bien termina el segmento, los Strokes entran precisos con Heart In a Cage. La parafernalia luminotécnica está increíble, Casablancas canta con un estilo que me lleva a asociarla con la voz de Iggy Pop en sus épocas berlinescas. Continúan con YOLO, efectivamente solo se vive una vez, aunque ésta es la primera y no hay primera sin segunda dice el dicho. 

The Modern Age, que buenos punteos, simples, cachacientos y desgrampados como los de Keith Richards. Siguen los temas New York City Cops con una simulación de sirena de patrullero policial y que mejor empalme que un tema que sugiera estar bajo control, Under Control.

The Strokes en Lima. Julian Casablancas. Foto: Renzo Sanchez

Estamos con ritmos pegajosos que te invitan a mover los pies, a mi alrededor están bailando, fuman, sueltan bocanadas, algunos se conocen completas las canciones, cantan, otros simplemente observan las incidencias, entre los que me incluyo, a poca distancia, una discusión entre un flaco alto que discute con una chica pero no son pareja, la chica resuelve el problema echándole el vaso de cerveza en la cabeza y se va con su acompañante más adelante, luego el flaco alto es reprochado por la chica que lo acompañaba, en fin, escenas de la fauna millenial que a nadie le importó. 

Que bacán escuchar Hard To Explain en vivo, los sincopados del baterista Fabrizio Moretti son altamente excitantes, el bajo de Nikolai Fraiture y las guitarras de Nick Valensi y Albert Hammond Jr, destellan una rítmica mortal que con la voz de Julian Casablancas se complementan en perfecta armonía. Ni bien finaliza la canción, Casablancas se dirige al público con una palabras por demás halagadoras, algunas frases las alcanzo a entender y otras con ayuda de una chica que domina perfectamente el inglés: "Hola!, Ohhh Perú, me inclino ante ti....amo el Perú, no voy a mentir, me encanta, sé que parece que todo el mundo dice eso en todas partes, pero nunca digo eso, nunca, porque soy un bastardo cínico y odioso, pero amo el Perú".

The Strokes en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Casablancas charla por unos segundos con el baterista, mientras desde el crowd, se escuchan voces al unísono clamando por Machu Picchu y sí señores, a los primeros acordes es aclamada con una fuerte ovación, cabe precisar que la tocan por primera vez desde la gira del 2016. 

I Can´t Win es otro temazo de rítmica mortal, le siguen On The Other Side, la superpilera Reptilia, Meet Me In The Bathroom hasta que hacen un alto antes de presentar Razorblade, durante esos minutos Albert Hammond Jr interactúa con el público, camina hacia su lado izquierdo del stage y Casablancas le pregunta "es verdad que tu abuelo es peruano?" a lo que el guitarrista, contestó, "sí, mi abuelo es de aquí" señalando el piso con su dedo, el público reacciona profundamente emocionado. What Ever Happened cierra éste puñado de canciones y abren paso a un set de clásicas. 

Is This It, es la que le da título al álbum debut del 2001, la espectacular Soma que hace referencia al Mundo Feliz del escritor Aldous Huxley y por supuesto, la frenética Someday para dar paso al encore. 

The Strokes en Lima. Festival Vivo X Rock 2019. Foto: Renzo Sánchez

El final no podía ser más espectacular, Juicebox reafirma el ritmo, el sentido garagero, proto-punk, a go go que por cierto, es inevitable linkear con la reminiscencia y legado de The Stooges, y para dejar por sentado éste principio, los muchachos de Nueva York cierran el show con la celebrada Last Nite, que hoy por hoy, es algo así como el I Can´t Get No (Satisfaction) del nuevo milenio. 

Los Strokes son avasallantes, sus canciones duran poco, 3:30 minutos en promedio, el show en Lima se desarrolla tan rápido que cuando acaba a la hora con quince minutos aproximadamente, queda la sensación de que faltaron canciones. Por comentarios en las redes, youtube, conocidos y extraños, coinciden en lo mismo, quizá se trate de una estrategia de marketing o quizá, como los Ramones, es su media de tiempo para no llegar al punto de saturación y tedio, aunque éstos últimos solían pasarse de revoluciones con la velocidad y sus shows terminaban en menos de una hora.


miércoles, 14 de agosto de 2019

PERFILES: ABEL CASTRO, EL MAGO DEL RUIDO



El reciente 10 de agosto 2019 acudí a un evento fenomenal en la que se concentró un buen número de artistas de avant garde y cuyo punto en común es el uso del ruido como expresión artística. Ruidismos V es el nombre del festival producido por el Proyecto AMIL y se realizó en la salón de exposiciones del CC Camino Real de San Isidro. 

Una de las performances que logró capturar poderosamente mi atención fue la que protagonizó Abel Castro, un artista sui generis en la escena nacional y latinoamericana quien ya tiene en su haber varias presentaciones en Perú, Brasil, Argentina, Ecuador y Colombia. Castro es un compositor electroacústico y músico experimental con estudios de Ingeniería Electrónica y de Composición Musical en el otrora Conservatorio Nacional de Música, hoy Universidad Nacional de Música del Perú.

El artista usa unos guantes ataviados de cables y circuitos eléctricos conectados a un software que se encarga de capturar las frecuencias de los ambientes y luego las devuelve convertidas en unas descargas sonoras endemoniadas que a primeras oídas uno podría confundir con sonidos graves de un Theremyn, sin embargo, es importante enfatizar que Castro inventó su propio instrumento y el cual lleva por nombre Prótesis V1. 

Conforme avanza la performance, Castro es un ectoplasma expresando sentimientos descarnados, entre los gestos de su rostro, los movimientos de sus manos y brazos, el micrófono que se ha metido en la boca para jugar con sus cuerdas vocales, se van configurando sonoridades por las vibraciones que él mismo genera. Verlo es un espectáculo fuera de serie.

Al finalizar su presentación, lo abordé por unos minutos y ésto fue lo que rescaté para el blog. 










miércoles, 21 de noviembre de 2018

CRONICA, ROGER WATERS EN LIMA: UN ESPECTACULO DE OTRO MUNDO


Roger Waters en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Comparando con el espectáculo que ofreció en 2007, se puede decir que para este reencuentro con el público peruano, el maestro Roger Waters no escatimó en brindarlo todo, ofreciendo un espectáculo de otro mundo, sin precedentes en nuestro país y ante un aforo aproximado de 30 mil asistentes que acudieron al Estadio Monumental la noche del 17 de noviembre 2018.

Por la tarde, sensación de fiesta y expectativa latente. Muchedumbre y adultos confundidos entre las colas, ataviados con polos de la gira presente Us And Them y de Pink Floyd adquiridos de los vendedores que deambulan en los alrededores del Estadio.   

Cerca de las 6 pm se abren las puertas, y aunque hubo algo de desorden y desinformación entre los encargados del control de las colas, quedará como una anécdota menor.

A las 8 pm es mágico observar como se van copando las zonas, estoy delante del control escénico, zona The Wall, y por ratos veo a los técnicos como están probando las luces y la imponente pantalla led de tres cuerpos de dimensiones monstruosas a la que a partir de este instante llamaré Supertríptico, algo nunca antes visto en éstas tierras.

9 pm en punto, como en todo inglés, la puntualidad es un valor ineludible, se enciende el Supertríptico y el público aclama. Al acto, 20 minutos de una escena contemplativa de una chica en una llanura disfrutando el silencio, observando el río y las aves volar en el horizonte. Los músicos ya están en el stage y mientras vemos como repentinamente las visuales muestran a un planeta solitario en medio del cosmos, crece una inquietante ovación al primer loop de Speak To Me.

Roger Waters en el Estadio Monumental de Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Oigo al detalle el impresionante despliegue técnico y comprendo que existen parlantes estratégicamente ubicados en el crowd para recrear esa misma sensación cuadrafónica que escuchas cada vez que pones el Dark Side Of The Moon en tu equipo, y si tienes home theater, solo imagina esa fidelidad pero a escala para masas, ya se imaginarán en que dimensión estamos, Breathe es un inicio de antología.

Roger Waters luce de negro con su bajo Fender Precission al ristre y rodeado de unos músicos extraordinarios. Es inevitable quedarse pegado con las imágenes del Supertríptico mientras suena la música envolvente y tan estimulante para los sentidos. 

Suena One Of These Days del espectacular Meddle,  le siguen Time,  Breathe (Reprise) y The Great Gig In The Sky, ésta última, para mi gusto, es uno de los mejores pasajes del show no solamente por que escucharla siempre es un placer absoluto, sino por la exigencia que se requiere en el trabajo vocal.

Al respecto, el duo Lucius, conformado por las coristas Holly Laessig y Jess Wolfe cantan variando algunas notas de la grabación original logrando contrapuntos tan sublimes capaces de crisparte la piel de emoción. Verlas cantando, proyectadas en medio de un impresionante firmamento estrellado, con sus vistosos cabellos plateados y pestañas de cisne, es un espectáculo aparte.

Welcome To The Machine es otro momento inolvidable del show, es el estreno en vivo de la obra maestra de largas intervenciones de teclado en el Perú. Emocionados los presentes, coreamos al unísono el nombre del artista y él como respuesta se lleva la mano al pecho en señal de agradecimiento y satisfacción. En seguida vienen dos canciones de su más reciente producción publicado en 2017; estas son; Is This The Life We Really Want? y Deja Vu que empalman perfecto con Wish You Were Here, un momento que trae recuerdos personales y la experiencia del primer concierto en Lima.

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez

Concluye el primer tramo con The Happiest Days Of Our Lives y las muy populares Another Brick On The Wall partes 2 y 3, momento en que entra a escena un grupo de niños "molestos" vestidos con uniformes naranjas al estilo de reos gringos, se recrea ese recordado pasaje de la película The Wall y acompañan cantando el clásico estribillo ..."we don´t  need no education, we don´t need no tought control, no dark sarcasm in the classroom, teachers leaves them kids alone"... Al finalizar el set, se quitan los uniformes y en sus camisetas se lee; "Resist", el público agradecido corea apasionado "olé olé olé  Roger, Roger".  Gran cierre para una primera parte vibrante.

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez  

Ya es por todos conocido el mensaje político que Roger Waters difunde por el mundo, ya sea a través de sus canciones, los medios de comunicación o encuentros públicos en los países que visita, y no es de ahora, así es desde sus épocas mozas con Pink Floyd. Por cierto, hubiera sido interesante que Farid Kahhat, el moderador del conversatorio que se sostuvo en el Club Arabe Palestino el día anterior al show, encausara un bloque de preguntas sobre la actualidad nacional. Roger Waters es un tipo informado y probablemente se habría expandido algo más al respecto. 

El BDS (boicot, desinversiones y sanciones) contra la política de ocupación, guerra y apartheid que ejecuta el Estado israelí contra el pueblo palestino es una de sus principales causas de lucha, pero no podemos dejar de mencionar su activismo por los derechos humanos y su manifiesto crítico frente a los nefastos programas globales y neocolonialistas que impone sistemáticamente la élite en las economías del mundo, las mismas que vienen causando terribles estragos en las condiciones de vida de poblaciones enteras en los cinco continentes.

En medio de un panorama desolador donde vemos como el cambio climático, el industrialismo depredador, los conflictos bélicos, las crisis sociales y culturales, hacen del mundo actual un ambiente hostil para el hombre, las cosas empeoran con la aparición de tendencias de pensamiento autoritario y extremista.

Roger Waters en Lima. Foto: Renzo Sánchez  

En medio de reivindicaciones autoritarias, neo fascistas, xenófobas, racistas, supremacistas, representados por líderes como Donald Trump, Marie Le Pen o Jair Bolsonaro y demás personajes con el mismo perfil alrededor del mundo, las cosas se están llevando al límite. Dado el nivel de precariedad mental en el que se ve sumida la civilización en éstos tiempos de orangutanería y posverdades, voces humanistas, libertarias y anarquistas como las de Roger Waters o Noam Chomsky son pastillas reaccionarias en un mundo infestado de zombies, hipnotizados e inconscientes.



Durante el encore se leen mensajes reflexivos en el Supertríptico. "Resist", dice el primero, "es obsceno discriminar a alguien por su religión y origen étnico" dice el siguiente, "resiste al Neo Fascismo" uno de los más celebrados, y aqui vienen más; "resiste a Trump y Bolton en los Estados Unidos", "resiste a Le Pen en Francia", "resiste a Bolsonaro en Brasil" provocando chiflidos en el público. Otro emblema contundente es el que dice: "resiste a la infame alianza entre la Iglesia y el Estado" y revisitando el libro 1984 de George Orwell  se lee "resiste al Gran Hermano", antesala perfecta para lo que viene a continuación.

Orwell y Huxley siempre estarán presentes en las composiciones de Roger Waters. El sensacional álbum de Pink Floyd, Animals (1977) fue concebido tras la lectura de Rebelión en la Granja de George Orwell, un cuento que metafóricamente contextualiza al mundo como una granja, donde las ovejas (representación del pueblo) se organizan y se rebelan contra la dictadura de los cerdos (industriales) y los perros (vigilantes). Para redondear el concepto, Waters recurrió a las instalaciones del Battersea Power Station para plasmarlo en la tapa del disco como símbolo del industrialismo y entre sus chimeneas, colocó a un cerdito volador (Algie) que representa al magnate capitalista que controla todo.      

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez  

De esta manera comienza la segunda parte del show, con unas descomunales visuales que reconstruyen el concepto del Animals, emergiendo desde las profundidades y recobrando vigencia a 40 años de haberse publicado.

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez 

A diferencia de la anterior presentación en la que tocó la genial Sheep, para ésta cita el artista nos entrega dos canciones que sirven como ejes de crítica al poder de Donald Trump. Durante la ejecución de Dogs el artista toma carteles que dicen "pigs rule the world" y "fuck the pigs" y en Pigs (Three Different Ones) se presenta la figura del inefable Donad Trump en formato pop art, vomitando, gritando, maquillado de prostituta y tachado con una inscripción que dice; charade. El momento cumbre es cuando sobrevuela un inmenso Algie sobre nuestras cabezas, lleva un mensaje escrito que dice: Stay Human, pero contrariamente a lo que se había anunciado el día anterior, no se utililzó el mensaje "Fujimori nunca más!", alguna explicación tiene que haber.

Para completar el set conceptual, vienen los esenciales Money, Us And Them y Brain Damage en la que se despliega la impresionante proyección láser del famoso prisma del Dark Side Of The Moon tal como sucedió en 2007, pero ahora con una tecnología más sofisticada que la anterior.

Luego de interpretar Eclipse, Mr. Waters se toma un alto para presentar a los músicos que lo acompañan no sin antes dedicarle unas palabras al público recordando su primera visita hace 11 años y dejando un mensaje conminando a no discriminar a los indígenas y a no rendirse nunca en la lucha contra los corruptos.

Roger Waters en Lima. 17-11-2018. Fotos: Renzo Sánchez 

Prácticamente interpretó en vivo el 98% del célebre Dark Side Of The Moon. El show cierra con The Suns In The Sunset y la voladora Comfortably Numb, un final perfecto para un espectáculo que lejos es para considerarse el mejor del 2018 y seguramente de algunos años más. En medio de la pirotecnia, los músicos se reúnen en el stage para despedirse de Lima, los aplausos son interminables.

Muchas caras contentas a mi alrededor, en lo personal; satisfacción plena y garantizada. En medio del tumulto se aprecian las mismas reacciones, salir de la cancha siempre es una odisea, pero ayuda a procesar la adrenalina, salir del estadio, reencontrarte con ese ambiente de fiesta pre apertura de puertas, tiene un efecto liberador, una moneda para el brother de la flauta que está tocando Another Brick On The Wall, un poster de la gira, ya está, ahora caminar largo y tendido hasta la Javier Prado para abordar el bus que me acerca a casa. Una vez más, gracias Roger Waters! capazo!


    


martes, 6 de noviembre de 2018

CRONICA, JUDAS PRIEST EN PERU: PODER DE FUEGO PARA EL SIGLO XXI

Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Cuando muchos pensaban que Judas Priest se veía diezmada por el gran golpe que significaba el alejamiento de sus dos guitarristas emblemáticos, pues contrariamente a lo que el sentido común sentenciaría como el fin de una carrera brillante, ahí en el momento más crítico de la banda, los miembros activos se las ingeniaron para recuperar el valor de los "Metal Gods" en la escena mundial

Fue como una guerra contra la adversidad, el teatro de operaciones requería de una estrategia para superar los embates del destino. Las medidas fueron pragmáticas pero necesarias, en 2016 Richie Faulkner ocupó el lugar de K. K. Downing, pero en menos de un año el infortunio se manifiesta cuando Glenn Tipton es diagnosticado con el mal de Parkinson. La banda tuvo que rediseñar las cosas, mantiene al guitarrista como miembro activo que participa en las composiciones, grabaciones y decisiones de grupo, pero toca algunos minutos en los recitales cuando su doctor se lo autoriza. 

Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Para entender mejor el asunto, tenemos un nuevo concepto que se consolidó conforme se ha ido desarrollando la gira vigente, estamos frente a un Judas Priest del siglo XXI repotenciado con un sonido tan devastador como nunca antes jamás. Es un capazo Tom Allom, productor del reciente álbum y de casi toda la discografía de la banda, de la crisis logró explotar una oportunidad para sintetizar el nuevo sonido de Judas Priest, y el nombre escogido no podía ser tan representativo; "Firepower" es en esencia el nuevo Poder de Fuego y este se amalgama perfecto cuando entra a tallar el brazo derecho de Allom, Andy Sneap, co-productor del álbum y guitarrista que reemplaza a Tipton en las giras.

En la esfera de las cosas personales, puedo decir que Judas Priest es una de mis bandas favoritas de toda la vida. Me enganché con ellos en una edición de Disco Club, programa musical que conducía el patriarca Gerardo Manuel en canal 7, recuerdo vagamente sus comentarios al presentar por primera vez el vídeo de You´ve Got Another Thing Comin´, la tradujo como "Algo Más Te Viene" y dijo de Rob Halford que le parecía un personaje "siniestro". 

Judas Priest en la Explanada del Jockey Club, Lima, Perú. Foto: Renzo Sánchez 

Música pesada, pelilargos ataviados de cuero y tachas de metal, espectacular voz de un cantante "siniestro", qué más motivadoras podrían ser éstas características para un adolescente de 12 años despierto a los estímulos y que andaba buscando identificación en la sociedad. La adquisición en cassette del fabuloso Screaming For Vengeance en la tienda Hector Rocca de Galerías Persia fue una revelación, y escucharlo a diario era una de las experiencias más hermosas de la vida. 

Por supuesto que no podía faltar a este concierto a pesar de los contratiempos que me condicionaron a perderme las primeras cuatro canciones. 

Para empezar, fue gratificante encontrarme con amigos, amigos de los amigos y conocidos que no veía en muchos años. 

Ni bien entré a la zona General, la explanada del Jockey Club reventaba con cinco mil asistentes eufóricos que no cesaban de ovacionar a los "Metal Gods". Digamos que desde mi posición (cercana al monitoreo) era como estar en la parte posterior de campo A, calculando 45 metros de distancia entre el crowd y el stage en un concierto de estadio. El punto medio es la perfecta referencia para disfrutar del despliegue sonoro y donde se pueden apreciar muy bien los movimientos, las gesticulaciones de los músicos, y las visuales de las pantallas led.


Richie Faulkner. Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Creo que este concierto sentó un precedente en técnicas auditivas, el seteo del sonido en general era una bestialidad. Daba la impresión que estuviera al borde de los decibeles soportables por el oído y el exposoma humano. A todo esto, aumentale los poderosos riffs motosierra de las guitarras, el estruendoso bajo de Ian Hill y los agudos de Rob Halford, que ya te imaginarás como desafiando el paso de los años, hace el esfuerzo sobrehumano por entregarte esas notas exigentes. 

Punto a parte son los toques de tambores y el doble pedal de Scott Travis, sonaban como si se tratara de un bombardeo de misiles en pleno apocalipsis, quizá te suene exagerado, pero no lo entenderás si no estuviste ahí, y nada se puede comparar revisionando los vídeos del magnánimo sacerdote. Lo que se siente in situ es un bombeo cardíaco endemoniado y mortal.   


Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

PASAJES MEMORABLES DEL SHOW:

The Ripper fue como una puerta dimensional al Unleashed In The East, album en vivo del 79 al que siempre recurro, Turbo Lover sonaba bastante en la programación habitual de radio doble nueve en el 87, The Green Manalishi otra de mis favoritas incluidas en el Unleashed In The East, al respecto, la tocaron igualita, con el mismo efecto de voz, qué pajaza!  

Freewheel Burning del Defenders Of The Faith fue un hitazo en el 84, sonaba en la radio,  en las juergas y en éste concierto fue un delirante mosh en la zona General. Por supuesto no podía faltar You´ve Got Another Thing Comin´ de ese 82 hermoso.  Una estampa clásica de la banda es cuando Rob Halford ingresa al stage montando una moto Harley Davidson, esta vez para interpretar la pegajosa Hell Bent For Leather, el cantante, agradecido por el feedback del público exclama "Lima es de la puta madre" aumentando el fulgor del recital.


Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Scott Travis hace un amago de redobles y todos identifican lo que se venía, el gran calmante del 90, PainKiller! ese temazo que desata pogos salvajes en todas las ciudades de mundo. Conforme pasa el tiempo y va evolucionando la tecnología, reafirma su vigencia Electric Eye, joya del Screaming For Vengeance que habla de un mundo orwelliano donde el espionaje satelital es elemental para todo sistema opresor.  

Breaking The Law del espectacular British Steel publicado en el 80, no podía quedar fuera de la lista, mientras los músicos hacen lo suyo, se proyecta una union jack gigante en el marco de la pantalla led. Vinculando la retrospectiva tocan Living After Midnght del mismo álbum. Rob Halford mueve al crowd y éste responde cantando el estribillo "living after midnight, rockin´ to the dawn, living after midnight, lovin´ til the morning, then i´m gone, i´m gone". Gran cierre para un concierto que superó todas las expectativas. 

Cuando los músicos se despiden del público limeño, flamean una blanquirroja, y en medio de las ovaciones se lee en las pantallas una frase que suena a promesa de caballeros; "The Priest Wil Be Back".  Servirá entonces de excusa para que en la próxima visita incluyan Victim Of Changes, será el motivo especial que aumentará las expectativas en un pronto retorno de Judas Priest a ésta tierra.  



Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez 
  




Flyer oficial. Judas Priest en Lima.  30 de octubre 2018.



Setlist.
1. Firepower
2. Running Wild
3. Grinder
4. Sinner
5. The Ripper
6. Lightning Strike
7. Turbo Lover
8. Desert Plains
9. No Surrender
10. The Green Manalishi (With The Two Prong Crown) – Fleetwood Mac 
11. Night Comes Down
12. Rising From Ruins
13. Freewheel Burning
14. You’ve Got Another Thing Comin’
15. Hell Bent for Leather
16. Painkiller
Encore:
17. Electric Eye
18. Breaking the Law
19. Living After Midnight


miércoles, 25 de abril de 2018

CRONICA, RADIOHEAD EN PERU: ODA A LA MUSICA CIENTIFICA


La noche del martes 17 de abril 2018 se realiza en el Estadio Nacional, la primera presentación de Radiohead en Lima, Perú ante una asistencia de 30 mil personas, dejando a su paso un cúmulo de sensaciones imposibles de explicar en idioma terrestre alguno.


Radiohead en Lima. Foto: Renzo Sánchez


SOUNDHEARTS FESTIVAL

Por iniciativa de la productora Move, se logra concretar una misión que casi 10 años atrás, desde aquellos primeros acercamientos con los representantes de la banda y los primeros sondeos mercadotécnicos, parecía una utopía. El cartel despierta en éste servidor un interés inusitado, para eso asiste temprano al recinto, para observar también y con atención a los actos que preceden a Radiohead.


Los chicos de Mundaka aparecen en el escenario como surfers recién llegados de la playa, su música es estimulante, aunque un teclado protagonista ayudaría a profundizar su propuesta sonora, la banda promete a futuro y tiene un camino largo por explorar.   

Junun en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Junun, es un proyecto paralelo de Jonny Greenwwood, multiinstrumentista de Radiohead y el músico israelí Shye Ben Tzur quienes son acompañados por el combo indio The Rajasthan Express. Greenwood toca el bajo y teclados, mientras Shye Ben canta y toca la guitarra, por supuesto que es inevitable sacar al fresco flashes comparativos con los trabajos que hicieran 50 años atrás el "Beatle" George Harrison con orquestas de música india y el "Stone" Brian Jones haciendo lo mismo con músicos marroquíes, pero Junun tiene un sello particular frente a las influencias citadas; lógicamente el factor cronológico cuenta, pero cabe destacar su propuesta sonora modernista, y principalmente, la coloratura multiétnica y policultural del proyecto. No me olvido de Robert Plant quien junto a su partner Jimmy Page y la Egyptian Ensemble, o con su banda actual The Sensational Space Shifters, es un referente del etnicismo moderno.



Flying Lotus. Foto: Renzo Sánchez 

Flying Lotus aka Steven Ellison es un DJ/Producer californiano cuyo parentesco con Alice Coltrane, ex esposa del célebre músico de jazz John Coltrane es un detalle a tomar en cuenta cuando analizas su arte. Para empezar, su propuesta es vinculante, es sonido-música a la vez, radical rupturista de las bases rítmicas,  deconstructor del hip hop, pero también suele complacer al oyente con secuencias jazzeras chill out. Mientras va pinchando sus mezclas, la parafernalia visual es increíblemente envolvente, metido en su cabina, va esparciendo magia multimedia en un espectáculo único. 

RADIOHEAD, LA PRIMERA VEZ.
El estadio se encontraba en penumbras cuando los chicos de Abingdon-on-Thames, Inglaterra aparecen sobre el escenario a las 9 en punto. Arrancan con la intimista Daydreaming y el público los aclama con una estruendosa ovación, casi a la mitad de la canción el encendido del juego de luces emociona a los asistentes de tal manera que vuelve a ovacionar a la banda con mayor efusividad, Yorke luego de cantar con esa formidable melancolía que lo caracteriza esta manipulando un artefacto similar a un teclado pero que le permite esbozar un ruido raro y oscuro.

Al rato un despliegue de luces que simula una abducción de OVNI, le permite a los tramoyas colocar los instrumentos adicionales en solo 1 minuto, a partir de aquí, se vuelve una constante entre canciones durante todo el show.


Radiohead en el Soundhearts Festival, Lima, Perú. Foto: Renzo Sánchez

Ful Stop eleva las sensaciones a otro nivel, y el público responde al unísono con un contundente  Radiohead!, Radiohead!, Radiohead! a la postre, un grito de batalla recurrente. En 15 Step, Thom Yorke que normalmente no es de hablar en los shows, dice "gracias" y mientras los tramoyas están haciendo su trabajo, coge el micro y suelta onomatopeyas, canturrea o balbucea espontáneamente, le escucho claramente vociferar "oe, oe, oe" algo que me llamó poderosamente la atención, me pregunto, habrá puesto atención a los ruidos habituales de nuestras calles y la manera como hablamos y cómo nos expresamos en la cotidianeidad? probablemente.

Myxomatosis es un temazo que rompe con las progresiones standarizadas, el tempo corre en paralelo, mientras el "antiritmo" de los fraseos de Yorke te envuelven en una sensanción de asfixia, pero pienso; "esta música no es para oídos del presente, es música adelantada un siglo", se lo comento a mi amiga Cristina.quien me acompaña en ésta experiencia.

All I Need y Pyramid Song abren la puerta al reflexionismo, pero ni bien tocan las primeras notas de No Surprises, se desata la nostalgia por aquellos tiempos que fueron, el público canta y se emociona.


Radiohead en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Destacable la performance de Bloom, otra de esas canciones atípicas a lo que nos tienen acostumbrados los británicos, con esos golpes de guitarra sobresaturados de delay y las percusiones matemáticamente asincopadas, el canturreo melancólico de Yorke suena tan increíble como la interpretación de otro temazo como Reckoner de célebre álbum In Rainbows. 


Radiohead en Lima. Foto Renzo Sánchez 

Otro de los momentos emocionantes del concierto es cuando Street Spirit produce un manifiesto espontáneo de parte del público que sigue el tempo de la canción con aplausos e incluso ya acabada corea "oh oh oh" siguiendo la cadencia al unísono. Weird Fishes, 2 + 2 = 5 y Bodynatchers es  una espectacular triada de canciones llena de color, ritmo, ovaciones, palmas y emociones al límite, de ésta manera finaliza el primer tramo del recital.



Radiohead en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Abre el segundo tramo del show, la bellissima Fake Plastic Trees, un momento especial que jamás podrá olvidarse. Desde el sector de la tribuna baja de oriente, donde éste servidor se encuentra se puede contemplar la inmensidad del estadio a oscuras, iluminado nada más que por el destello que emerge desde stage, la lumbre de los celulares y los palcos, y mientras escuchamos el canto sublime y la guitarra triste de Yorke, sobrevuela un avión con sus luces strobe oscilando en las alturas. No es acaso una atmósfera digna de una secuencia cinematográfica?

El show continúa con la intimista You And Whose Army? y la cadenciosa There There, pero con Exit Music (For A Film)  vuelve la deliciosa melancolía que es ovacionada y cantada por el respetable.




Radiohead en Lima. Foto: Renzo Sánchez

El momento cumbre del set, para mi gusto, es la ejecución del extraordinario The National Anthem, un temazo per se, que hasta la fecha, no la habían tocado ni en Argentina, ni en Chile al comienzo del tour. Me trae recuerdos de cuando conducía Ultrasónica, un programa radial de corte vanguardista que se emitía desde Radio Aeroestéreo en Arequipa por los ya lejanos 2001-2002, precisamente en el tiempo de apogeo del  Kid A y el Amnesiac, álbumes fundamentales en la historia de Radiohead.

Recuerdo claramente la primera vez que la toqué en la radio. Ese día como nunca se juntaron varios colegas de otros programas para escuchar los discos que había traído para mi programa y me salió un speech espontáneo y socarrón: "Con ustedes un temazo de Radiohead, se titula El Himno Nacional, y va dedicado para todos los aspirantes a la Fuerza Aérea Arequipeña". No sé qué por qué dije eso, en la cabina se desató un alboroto de carcajadas incontenibles, algunos amigos lo escucharon y luego me lo comentaron cuando nos vimos en persona, ese programa quedó registrado para la posteridad, fue muy divertido.


Radiohead en Soundhearts Festival, Lima, Perú. Foto: Renzo Sánchez 

Seguimos con el relato. La ejecución de Idioteque es alucinante, una vez más ese afán rupturista, reaccionario, inconforme y "anormal", se pone de manifiesto durante el show y ver al multiinstrumentista Jonny Greenwood tocar las percusiones es un espectáculo a parte. Pasamos al último encore. 

Nada más esperaba que no se produjera eso que muchos detestamos, aunque teníamos entendido que a pesar de las reticencias al respecto, igual la banda la toca ante audiencias primerizas. Como gesto de cordialidad, Yorke se despacha con un discurso de agradecimiento y de inmediato pasamos al tema de las polémicas, me refiero claramente a Creep.  Ed Obrien tiene puesta una camiseta de la selección peruana, Jonny y Colin Greenwood, Thom Yorke y Phil Selway están contentos, sorprendidos, y sonríen, disfrutan su "hit" a pesar del aburrimiento que supone ejecutarla más de un millón de veces. 


Radiohead en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Paranoid Android es de esos temas impostergables que no puede faltar nunca en ningún set list, el público la canta, corea las estrofas en inglés perfecto y  la ejecución es tremendamente exacta a la clásica versión en estudio. Impresión a parte, resulta inevitable recordar las imágenes de ese vídeo animado que tantas veces rotó en la programación del otrora MTV, ¿a que no les sucedió lo mismo? 

Ok Computer es un álbum que le tocó los corazones a millones de personas en el mundo y en Lima queda manifiesta una vez más, la indiscutible predilección del peruano por la música británica, Karma Police cierra el show y los músicos no se van hasta tocar un reprise a capella del estribillo característico de la canción. Con la acústica al ristre, Yorke se pasea por el stage, mientras los demás integrantes siguen con palmas la efusividad con que el público corea el estribillo "phew for a minute there are I lost myself". 

Fue un show adelantado un siglo a cualquier concierto que hayamos visto anteriormente en Lima. Desde hace tres décadas que Radiohead venía construyendo un nuevo vector de arte sonoro y multimedia, es muy distinto verlos y escucharlos por video o cd a que uno sea testigo in situ de su real dimensión creativa. A Radiohead no se le puede etiquetar en ningún género. Los integrantes de la banda no son solamente músicos, son ante todo científicos musicales y partiendo de esa premisa, lo que hacen los Radiohead es Música Ciencia o Música Científica o Science Music, como tú lo prefieras. No vuelvan a tildar a los Radiohead de alternativos, ni de indies, ni de post rock, ni nada de esas webadas que inventan los medios, por favor, basta de tonteras que en realidad, son insultos no solamente a la banda, sino al arte mismo.
     
Felicitaciones a Italo Rossi, quizá el compatriota que más veces a visto a los Radiohead en vivo, más de 20 veces! y a Coqui Fernandez representante de Move Perú por tremendo acierto.


SET LIST

Daydreaming
Ful Stop
15 Step
Myxomatosis
All I Need
Pyramid Song
No Surprises
Everything In its Right Place
Bloom
Reckoner
Nude
The Numbers
Where I End And You Begin
Street Spirit (Fade Out)
Weird Fishes
2+2=5
Bodysnatches

Encore

Fake Plastic Trees
Your And Whose Army?
There There
Exit Music (For a Film)
The National Anthem
Idioteque

Encore 2

Creep
Paranoid Android
Karma Police