miércoles, 21 de noviembre de 2018

CRONICA, ROGER WATERS EN LIMA: UN ESPECTACULO DE OTRO MUNDO


Roger Waters en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Comparando con el espectáculo que ofreció en 2007, se puede decir que para este reencuentro con el público peruano, el maestro Roger Waters no escatimó en brindarlo todo, ofreciendo un espectáculo de otro mundo, sin precedentes en nuestro país y ante un aforo aproximado de 30 mil asistentes que acudieron al Estadio Monumental la noche del 17 de noviembre 2018.

Por la tarde, sensación de fiesta y expectativa latente. Muchedumbre y adultos confundidos entre las colas, ataviados con polos de la gira presente Us And Them y de Pink Floyd adquiridos de los vendedores que deambulan en los alrededores del Estadio.   

Cerca de las 6 pm se abren las puertas, y aunque hubo algo de desorden y desinformación entre los encargados del control de las colas, quedará como una anécdota menor.

A las 8 pm es mágico observar como se van copando las zonas, estoy delante del control escénico, zona The Wall, y por ratos veo a los técnicos como están probando las luces y la imponente pantalla led de tres cuerpos de dimensiones monstruosas a la que a partir de este instante llamaré Supertríptico, algo nunca antes visto en éstas tierras.

9 pm en punto, como en todo inglés, la puntualidad es un valor ineludible, se enciende el Supertríptico y el público aclama. Al acto, 20 minutos de una escena contemplativa de una chica en una llanura disfrutando el silencio, observando el río y las aves volar en el horizonte. Los músicos ya están en el stage y mientras vemos como repentinamente las visuales muestran a un planeta solitario en medio del cosmos, crece una inquietante ovación al primer loop de Speak To Me.

Roger Waters en el Estadio Monumental de Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Oigo al detalle el impresionante despliegue técnico y comprendo que existen parlantes estratégicamente ubicados en el crowd para recrear esa misma sensación cuadrafónica que escuchas cada vez que pones el Dark Side Of The Moon en tu equipo, y si tienes home theater, solo imagina esa fidelidad pero a escala para masas, ya se imaginarán en que dimensión estamos, Breathe es un inicio de antología.

Roger Waters luce de negro con su bajo Fender Precission al ristre y rodeado de unos músicos extraordinarios. Es inevitable quedarse pegado con las imágenes del Supertríptico mientras suena la música envolvente y tan estimulante para los sentidos. 

Suena One Of These Days del espectacular Meddle,  le siguen Time,  Breathe (Reprise) y The Great Gig In The Sky, ésta última, para mi gusto, es uno de los mejores pasajes del show no solamente por que escucharla siempre es un placer absoluto, sino por la exigencia que se requiere en el trabajo vocal.

Al respecto, el duo Lucius, conformado por las coristas Holly Laessig y Jess Wolfe cantan variando algunas notas de la grabación original logrando contrapuntos tan sublimes capaces de crisparte la piel de emoción. Verlas cantando, proyectadas en medio de un impresionante firmamento estrellado, con sus vistosos cabellos plateados y pestañas de cisne, es un espectáculo aparte.

Welcome To The Machine es otro momento inolvidable del show, es el estreno en vivo de la obra maestra de largas intervenciones de teclado en el Perú. Emocionados los presentes, coreamos al unísono el nombre del artista y él como respuesta se lleva la mano al pecho en señal de agradecimiento y satisfacción. En seguida vienen dos canciones de su más reciente producción publicado en 2017; estas son; Is This The Life We Really Want? y Deja Vu que empalman perfecto con Wish You Were Here, un momento que trae recuerdos personales y la experiencia del primer concierto en Lima.

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez

Concluye el primer tramo con The Happiest Days Of Our Lives y las muy populares Another Brick On The Wall partes 2 y 3, momento en que entra a escena un grupo de niños "molestos" vestidos con uniformes naranjas al estilo de reos gringos, se recrea ese recordado pasaje de la película The Wall y acompañan cantando el clásico estribillo ..."we don´t  need no education, we don´t need no tought control, no dark sarcasm in the classroom, teachers leaves them kids alone"... Al finalizar el set, se quitan los uniformes y en sus camisetas se lee; "Resist", el público agradecido corea apasionado "olé olé olé  Roger, Roger".  Gran cierre para una primera parte vibrante.

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez  

Ya es por todos conocido el mensaje político que Roger Waters difunde por el mundo, ya sea a través de sus canciones, los medios de comunicación o encuentros públicos en los países que visita, y no es de ahora, así es desde sus épocas mozas con Pink Floyd. Por cierto, hubiera sido interesante que Farid Kahhat, el moderador del conversatorio que se sostuvo en el Club Arabe Palestino el día anterior al show, encausara un bloque de preguntas sobre la actualidad nacional. Roger Waters es un tipo informado y probablemente se habría expandido algo más al respecto. 

El BDS (boicot, desinversiones y sanciones) contra la política de ocupación, guerra y apartheid que ejecuta el Estado israelí contra el pueblo palestino es una de sus principales causas de lucha, pero no podemos dejar de mencionar su activismo por los derechos humanos y su manifiesto crítico frente a los nefastos programas globales y neocolonialistas que impone sistemáticamente la élite en las economías del mundo, las mismas que vienen causando terribles estragos en las condiciones de vida de poblaciones enteras en los cinco continentes.

En medio de un panorama desolador donde vemos como el cambio climático, el industrialismo depredador, los conflictos bélicos, las crisis sociales y culturales, hacen del mundo actual un ambiente hostil para el hombre, las cosas empeoran con la aparición de tendencias de pensamiento autoritario y extremista.

Roger Waters en Lima. Foto: Renzo Sánchez  

En medio de reivindicaciones autoritarias, neo fascistas, xenófobas, racistas, supremacistas, representados por líderes como Donald Trump, Marie Le Pen o Jair Bolsonaro y demás personajes con el mismo perfil alrededor del mundo, las cosas se están llevando al límite. Dado el nivel de precariedad mental en el que se ve sumida la civilización en éstos tiempos de orangutanería y posverdades, voces humanistas, libertarias y anarquistas como las de Roger Waters o Noam Chomsky son pastillas reaccionarias en un mundo infestado de zombies, hipnotizados e inconscientes.



Durante el encore se leen mensajes reflexivos en el Supertríptico. "Resist", dice el primero, "es obsceno discriminar a alguien por su religión y origen étnico" dice el siguiente, "resiste al Neo Fascismo" uno de los más celebrados, y aqui vienen más; "resiste a Trump y Bolton en los Estados Unidos", "resiste a Le Pen en Francia", "resiste a Bolsonaro en Brasil" provocando chiflidos en el público. Otro emblema contundente es el que dice: "resiste a la infame alianza entre la Iglesia y el Estado" y revisitando el libro 1984 de George Orwell  se lee "resiste al Gran Hermano", antesala perfecta para lo que viene a continuación.

Orwell y Huxley siempre estarán presentes en las composiciones de Roger Waters. El sensacional álbum de Pink Floyd, Animals (1977) fue concebido tras la lectura de Rebelión en la Granja de George Orwell, un cuento que metafóricamente contextualiza al mundo como una granja, donde las ovejas (representación del pueblo) se organizan y se rebelan contra la dictadura de los cerdos (industriales) y los perros (vigilantes). Para redondear el concepto, Waters recurrió a las instalaciones del Battersea Power Station para plasmarlo en la tapa del disco como símbolo del industrialismo y entre sus chimeneas, colocó a un cerdito volador (Algie) que representa al magnate capitalista que controla todo.      

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez  

De esta manera comienza la segunda parte del show, con unas descomunales visuales que reconstruyen el concepto del Animals, emergiendo desde las profundidades y recobrando vigencia a 40 años de haberse publicado.

Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez 

A diferencia de la anterior presentación en la que tocó la genial Sheep, para ésta cita el artista nos entrega dos canciones que sirven como ejes de crítica al poder de Donald Trump. Durante la ejecución de Dogs el artista toma carteles que dicen "pigs rule the world" y "fuck the pigs" y en Pigs (Three Different Ones) se presenta la figura del inefable Donad Trump en formato pop art, vomitando, gritando, maquillado de prostituta y tachado con una inscripción que dice; charade. El momento cumbre es cuando sobrevuela un inmenso Algie sobre nuestras cabezas, lleva un mensaje escrito que dice: Stay Human, pero contrariamente a lo que se había anunciado el día anterior, no se utililzó el mensaje "Fujimori nunca más!", alguna explicación tiene que haber.

Para completar el set conceptual, vienen los esenciales Money, Us And Them y Brain Damage en la que se despliega la impresionante proyección láser del famoso prisma del Dark Side Of The Moon tal como sucedió en 2007, pero ahora con una tecnología más sofisticada que la anterior.

Luego de interpretar Eclipse, Mr. Waters se toma un alto para presentar a los músicos que lo acompañan no sin antes dedicarle unas palabras al público recordando su primera visita hace 11 años y dejando un mensaje conminando a no discriminar a los indígenas y a no rendirse nunca en la lucha contra los corruptos.

Roger Waters en Lima. 17-11-2018. Fotos: Renzo Sánchez 

Prácticamente interpretó en vivo el 98% del célebre Dark Side Of The Moon. El show cierra con The Suns In The Sunset y la voladora Comfortably Numb, un final perfecto para un espectáculo que lejos es para considerarse el mejor del 2018 y seguramente de algunos años más. En medio de la pirotecnia, los músicos se reúnen en el stage para despedirse de Lima, los aplausos son interminables.

Muchas caras contentas a mi alrededor, en lo personal; satisfacción plena y garantizada. En medio del tumulto se aprecian las mismas reacciones, salir de la cancha siempre es una odisea, pero ayuda a procesar la adrenalina, salir del estadio, reencontrarte con ese ambiente de fiesta pre apertura de puertas, tiene un efecto liberador, una moneda para el brother de la flauta que está tocando Another Brick On The Wall, un poster de la gira, ya está, ahora caminar largo y tendido hasta la Javier Prado para abordar el bus que me acerca a casa. Una vez más, gracias Roger Waters! capazo!


    


martes, 6 de noviembre de 2018

CRONICA, JUDAS PRIEST EN PERU: PODER DE FUEGO PARA EL SIGLO XXI

Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Cuando muchos pensaban que Judas Priest se veía diezmada por el gran golpe que significaba el alejamiento de sus dos guitarristas emblemáticos, pues contrariamente a lo que el sentido común sentenciaría como el fin de una carrera brillante, ahí en el momento más crítico de la banda, los miembros activos se las ingeniaron para recuperar el valor de los "Metal Gods" en la escena mundial

Fue como una guerra contra la adversidad, el teatro de operaciones requería de una estrategia para superar los embates del destino. Las medidas fueron pragmáticas pero necesarias, en 2016 Richie Faulkner ocupó el lugar de K. K. Downing, pero en menos de un año el infortunio se manifiesta cuando Glenn Tipton es diagnosticado con el mal de Parkinson. La banda tuvo que rediseñar las cosas, mantiene al guitarrista como miembro activo que participa en las composiciones, grabaciones y decisiones de grupo, pero toca algunos minutos en los recitales cuando su doctor se lo autoriza. 

Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Para entender mejor el asunto, tenemos un nuevo concepto que se consolidó conforme se ha ido desarrollando la gira vigente, estamos frente a un Judas Priest del siglo XXI repotenciado con un sonido tan devastador como nunca antes jamás. Es un capazo Tom Allom, productor del reciente álbum y de casi toda la discografía de la banda, de la crisis logró explotar una oportunidad para sintetizar el nuevo sonido de Judas Priest, y el nombre escogido no podía ser tan representativo; "Firepower" es en esencia el nuevo Poder de Fuego y este se amalgama perfecto cuando entra a tallar el brazo derecho de Allom, Andy Sneap, co-productor del álbum y guitarrista que reemplaza a Tipton en las giras.

En la esfera de las cosas personales, puedo decir que Judas Priest es una de mis bandas favoritas de toda la vida. Me enganché con ellos en una edición de Disco Club, programa musical que conducía el patriarca Gerardo Manuel en canal 7, recuerdo vagamente sus comentarios al presentar por primera vez el vídeo de You´ve Got Another Thing Comin´, la tradujo como "Algo Más Te Viene" y dijo de Rob Halford que le parecía un personaje "siniestro". 

Judas Priest en la Explanada del Jockey Club, Lima, Perú. Foto: Renzo Sánchez 

Música pesada, pelilargos ataviados de cuero y tachas de metal, espectacular voz de un cantante "siniestro", qué más motivadoras podrían ser éstas características para un adolescente de 12 años despierto a los estímulos y que andaba buscando identificación en la sociedad. La adquisición en cassette del fabuloso Screaming For Vengeance en la tienda Hector Rocca de Galerías Persia fue una revelación, y escucharlo a diario era una de las experiencias más hermosas de la vida. 

Por supuesto que no podía faltar a este concierto a pesar de los contratiempos que me condicionaron a perderme las primeras cuatro canciones. 

Para empezar, fue gratificante encontrarme con amigos, amigos de los amigos y conocidos que no veía en muchos años. 

Ni bien entré a la zona General, la explanada del Jockey Club reventaba con cinco mil asistentes eufóricos que no cesaban de ovacionar a los "Metal Gods". Digamos que desde mi posición (cercana al monitoreo) era como estar en la parte posterior de campo A, calculando 45 metros de distancia entre el crowd y el stage en un concierto de estadio. El punto medio es la perfecta referencia para disfrutar del despliegue sonoro y donde se pueden apreciar muy bien los movimientos, las gesticulaciones de los músicos, y las visuales de las pantallas led.


Richie Faulkner. Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez

Creo que este concierto sentó un precedente en técnicas auditivas, el seteo del sonido en general era una bestialidad. Daba la impresión que estuviera al borde de los decibeles soportables por el oído y el exposoma humano. A todo esto, aumentale los poderosos riffs motosierra de las guitarras, el estruendoso bajo de Ian Hill y los agudos de Rob Halford, que ya te imaginarás como desafiando el paso de los años, hace el esfuerzo sobrehumano por entregarte esas notas exigentes. 

Punto a parte son los toques de tambores y el doble pedal de Scott Travis, sonaban como si se tratara de un bombardeo de misiles en pleno apocalipsis, quizá te suene exagerado, pero no lo entenderás si no estuviste ahí, y nada se puede comparar revisionando los vídeos del magnánimo sacerdote. Lo que se siente in situ es un bombeo cardíaco endemoniado y mortal.   


Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

PASAJES MEMORABLES DEL SHOW:

The Ripper fue como una puerta dimensional al Unleashed In The East, album en vivo del 79 al que siempre recurro, Turbo Lover sonaba bastante en la programación habitual de radio doble nueve en el 87, The Green Manalishi otra de mis favoritas incluidas en el Unleashed In The East, al respecto, la tocaron igualita, con el mismo efecto de voz, qué pajaza!  

Freewheel Burning del Defenders Of The Faith fue un hitazo en el 84, sonaba en la radio,  en las juergas y en éste concierto fue un delirante mosh en la zona General. Por supuesto no podía faltar You´ve Got Another Thing Comin´ de ese 82 hermoso.  Una estampa clásica de la banda es cuando Rob Halford ingresa al stage montando una moto Harley Davidson, esta vez para interpretar la pegajosa Hell Bent For Leather, el cantante, agradecido por el feedback del público exclama "Lima es de la puta madre" aumentando el fulgor del recital.


Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez 

Scott Travis hace un amago de redobles y todos identifican lo que se venía, el gran calmante del 90, PainKiller! ese temazo que desata pogos salvajes en todas las ciudades de mundo. Conforme pasa el tiempo y va evolucionando la tecnología, reafirma su vigencia Electric Eye, joya del Screaming For Vengeance que habla de un mundo orwelliano donde el espionaje satelital es elemental para todo sistema opresor.  

Breaking The Law del espectacular British Steel publicado en el 80, no podía quedar fuera de la lista, mientras los músicos hacen lo suyo, se proyecta una union jack gigante en el marco de la pantalla led. Vinculando la retrospectiva tocan Living After Midnght del mismo álbum. Rob Halford mueve al crowd y éste responde cantando el estribillo "living after midnight, rockin´ to the dawn, living after midnight, lovin´ til the morning, then i´m gone, i´m gone". Gran cierre para un concierto que superó todas las expectativas. 

Cuando los músicos se despiden del público limeño, flamean una blanquirroja, y en medio de las ovaciones se lee en las pantallas una frase que suena a promesa de caballeros; "The Priest Wil Be Back".  Servirá entonces de excusa para que en la próxima visita incluyan Victim Of Changes, será el motivo especial que aumentará las expectativas en un pronto retorno de Judas Priest a ésta tierra.  



Judas Priest en Lima. Foto: Renzo Sánchez 
  




Flyer oficial. Judas Priest en Lima.  30 de octubre 2018.



Setlist.
1. Firepower
2. Running Wild
3. Grinder
4. Sinner
5. The Ripper
6. Lightning Strike
7. Turbo Lover
8. Desert Plains
9. No Surrender
10. The Green Manalishi (With The Two Prong Crown) – Fleetwood Mac 
11. Night Comes Down
12. Rising From Ruins
13. Freewheel Burning
14. You’ve Got Another Thing Comin’
15. Hell Bent for Leather
16. Painkiller
Encore:
17. Electric Eye
18. Breaking the Law
19. Living After Midnight