Roger Waters en Lima. Foto: Renzo Sánchez
Comparando con el espectáculo que ofreció en 2007, se puede decir que para este reencuentro con el público peruano, el maestro Roger Waters no escatimó en brindarlo todo, ofreciendo un espectáculo de otro mundo, sin precedentes en nuestro país y ante un aforo aproximado de 30 mil asistentes que acudieron al Estadio Monumental la noche del 17 de noviembre 2018.
Cerca de las 6 pm se abren las puertas, y aunque hubo algo de desorden y desinformación entre los encargados del control de las colas, quedará como una anécdota menor.
A las 8 pm es mágico observar como se van copando las zonas, estoy delante del control escénico, zona The Wall, y por ratos veo a los técnicos como están probando las luces y la imponente pantalla led de tres cuerpos de dimensiones monstruosas a la que a partir de este instante llamaré Supertríptico, algo nunca antes visto en éstas tierras.
9 pm en punto, como en todo inglés, la puntualidad es un valor ineludible, se enciende el Supertríptico y el público aclama. Al acto, 20 minutos de una escena contemplativa de una chica en una llanura disfrutando el silencio, observando el río y las aves volar en el horizonte. Los músicos ya están en el stage y mientras vemos como repentinamente las visuales muestran a un planeta solitario en medio del cosmos, crece una inquietante ovación al primer loop de Speak To Me.
Roger Waters en el Estadio Monumental de Lima. Foto: Renzo Sánchez
Roger Waters luce de negro con su bajo Fender Precission al ristre y rodeado de unos músicos extraordinarios. Es inevitable quedarse pegado con las imágenes del Supertríptico mientras suena la música envolvente y tan estimulante para los sentidos.
Suena One Of These Days del espectacular Meddle, le siguen Time, Breathe (Reprise) y The Great Gig In The Sky, ésta última, para mi gusto, es uno de los mejores pasajes del show no solamente por que escucharla siempre es un placer absoluto, sino por la exigencia que se requiere en el trabajo vocal.
Al respecto, el duo Lucius, conformado por las coristas Holly Laessig y Jess Wolfe cantan variando algunas notas de la grabación original logrando contrapuntos tan sublimes capaces de crisparte la piel de emoción. Verlas cantando, proyectadas en medio de un impresionante firmamento estrellado, con sus vistosos cabellos plateados y pestañas de cisne, es un espectáculo aparte.
Welcome To The Machine es otro momento inolvidable del show, es el estreno en vivo de la obra maestra de largas intervenciones de teclado en el Perú. Emocionados los presentes, coreamos al unísono el nombre del artista y él como respuesta se lleva la mano al pecho en señal de agradecimiento y satisfacción. En seguida vienen dos canciones de su más reciente producción publicado en 2017; estas son; Is This The Life We Really Want? y Deja Vu que empalman perfecto con Wish You Were Here, un momento que trae recuerdos personales y la experiencia del primer concierto en Lima.
Welcome To The Machine es otro momento inolvidable del show, es el estreno en vivo de la obra maestra de largas intervenciones de teclado en el Perú. Emocionados los presentes, coreamos al unísono el nombre del artista y él como respuesta se lleva la mano al pecho en señal de agradecimiento y satisfacción. En seguida vienen dos canciones de su más reciente producción publicado en 2017; estas son; Is This The Life We Really Want? y Deja Vu que empalman perfecto con Wish You Were Here, un momento que trae recuerdos personales y la experiencia del primer concierto en Lima.
Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez
Ya es por todos conocido el mensaje político que Roger Waters difunde por el mundo, ya sea a través de sus canciones, los medios de comunicación o encuentros públicos en los países que visita, y no es de ahora, así es desde sus épocas mozas con Pink Floyd. Por cierto, hubiera sido interesante que Farid Kahhat, el moderador del conversatorio que se sostuvo en el Club Arabe Palestino el día anterior al show, encausara un bloque de preguntas sobre la actualidad nacional. Roger Waters es un tipo informado y probablemente se habría expandido algo más al respecto.
El BDS (boicot, desinversiones y sanciones) contra la política de ocupación, guerra y apartheid que ejecuta el Estado israelí contra el pueblo palestino es una de sus principales causas de lucha, pero no podemos dejar de mencionar su activismo por los derechos humanos y su manifiesto crítico frente a los nefastos programas globales y neocolonialistas que impone sistemáticamente la élite en las economías del mundo, las mismas que vienen causando terribles estragos en las condiciones de vida de poblaciones enteras en los cinco continentes.
En medio de un panorama desolador donde vemos como el cambio climático, el industrialismo depredador, los conflictos bélicos, las crisis sociales y culturales, hacen del mundo actual un ambiente hostil para el hombre, las cosas empeoran con la aparición de tendencias de pensamiento autoritario y extremista.
En medio de reivindicaciones autoritarias, neo fascistas, xenófobas, racistas, supremacistas, representados por líderes como Donald Trump, Marie Le Pen o Jair Bolsonaro y demás personajes con el mismo perfil alrededor del mundo, las cosas se están llevando al límite. Dado el nivel de precariedad mental en el que se ve sumida la civilización en éstos tiempos de orangutanería y posverdades, voces humanistas, libertarias y anarquistas como las de Roger Waters o Noam Chomsky son pastillas reaccionarias en un mundo infestado de zombies, hipnotizados e inconscientes.
Durante el encore se leen mensajes reflexivos en el Supertríptico. "Resist", dice el primero, "es obsceno discriminar a alguien por su religión y origen étnico" dice el siguiente, "resiste al Neo Fascismo" uno de los más celebrados, y aqui vienen más; "resiste a Trump y Bolton en los Estados Unidos", "resiste a Le Pen en Francia", "resiste a Bolsonaro en Brasil" provocando chiflidos en el público. Otro emblema contundente es el que dice: "resiste a la infame alianza entre la Iglesia y el Estado" y revisitando el libro 1984 de George Orwell se lee "resiste al Gran Hermano", antesala perfecta para lo que viene a continuación.
Orwell y Huxley siempre estarán presentes en las composiciones de Roger Waters. El sensacional álbum de Pink Floyd, Animals (1977) fue concebido tras la lectura de Rebelión en la Granja de George Orwell, un cuento que metafóricamente contextualiza al mundo como una granja, donde las ovejas (representación del pueblo) se organizan y se rebelan contra la dictadura de los cerdos (industriales) y los perros (vigilantes). Para redondear el concepto, Waters recurrió a las instalaciones del Battersea Power Station para plasmarlo en la tapa del disco como símbolo del industrialismo y entre sus chimeneas, colocó a un cerdito volador (Algie) que representa al magnate capitalista que controla todo.
Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez
De esta manera comienza la segunda parte del show, con unas descomunales visuales que reconstruyen el concepto del Animals, emergiendo desde las profundidades y recobrando vigencia a 40 años de haberse publicado.
Roger Waters en Lima. Fotos: Renzo Sánchez
A diferencia de la anterior presentación en la que tocó la genial Sheep, para ésta cita el artista nos entrega dos canciones que sirven como ejes de crítica al poder de Donald Trump. Durante la ejecución de Dogs el artista toma carteles que dicen "pigs rule the world" y "fuck the pigs" y en Pigs (Three Different Ones) se presenta la figura del inefable Donad Trump en formato pop art, vomitando, gritando, maquillado de prostituta y tachado con una inscripción que dice; charade. El momento cumbre es cuando sobrevuela un inmenso Algie sobre nuestras cabezas, lleva un mensaje escrito que dice: Stay Human, pero contrariamente a lo que se había anunciado el día anterior, no se utililzó el mensaje "Fujimori nunca más!", alguna explicación tiene que haber.
Para completar el set conceptual, vienen los esenciales Money, Us And Them y Brain Damage en la que se despliega la impresionante proyección láser del famoso prisma del Dark Side Of The Moon tal como sucedió en 2007, pero ahora con una tecnología más sofisticada que la anterior.
Luego de interpretar Eclipse, Mr. Waters se toma un alto para presentar a los músicos que lo acompañan no sin antes dedicarle unas palabras al público recordando su primera visita hace 11 años y dejando un mensaje conminando a no discriminar a los indígenas y a no rendirse nunca en la lucha contra los corruptos.
Prácticamente interpretó en vivo el 98% del célebre Dark Side Of The Moon. El show cierra con The Suns In The Sunset y la voladora Comfortably Numb, un final perfecto para un espectáculo que lejos es para considerarse el mejor del 2018 y seguramente de algunos años más. En medio de la pirotecnia, los músicos se reúnen en el stage para despedirse de Lima, los aplausos son interminables.
Luego de interpretar Eclipse, Mr. Waters se toma un alto para presentar a los músicos que lo acompañan no sin antes dedicarle unas palabras al público recordando su primera visita hace 11 años y dejando un mensaje conminando a no discriminar a los indígenas y a no rendirse nunca en la lucha contra los corruptos.
Roger Waters en Lima. 17-11-2018. Fotos: Renzo Sánchez
Muchas caras contentas a mi alrededor, en lo personal; satisfacción plena y garantizada. En medio del tumulto se aprecian las mismas reacciones, salir de la cancha siempre es una odisea, pero ayuda a procesar la adrenalina, salir del estadio, reencontrarte con ese ambiente de fiesta pre apertura de puertas, tiene un efecto liberador, una moneda para el brother de la flauta que está tocando Another Brick On The Wall, un poster de la gira, ya está, ahora caminar largo y tendido hasta la Javier Prado para abordar el bus que me acerca a casa. Una vez más, gracias Roger Waters! capazo!
