martes, 5 de mayo de 2020

RELATO, PAUL McCARTNEY EN PERU: MAS VALE TARDE QUE NUNCA.



Paul Mc Cartney en Lima. 9 de mayo 2011. Foto: Renzo Sánchez.


Me he demorado una eternidad para escribir la crónica de un acontecimiento histórico que sucedió hace casi diez años y no tengo respuesta para explicar el por qué, solo puedo decir que después de consumado el acto estuve bloqueado, las ideas no fluían, terrible, y lo abandoné, lo había dejado para un después prolongado y en estos días de cuarentena, pues ya no tenía excusa para evadirlo. Cómo explicar que fuí testigo de lo imposible? un beatle tocando en mi ciudad? hasta ahora no me explico qué fue lo que pasó, pero ahí va.

Más que crónica, el presente es un relato de experiencias de vida en torno a los 4 de Liverpool, que comienza cuando apenas contaba con 7 u 8 años de edad, es decir, por los años 77-78 y que culmina en el gran suceso del lunes 9 de mayo de 2011, un cierra por demás apoteósico que marca el fin de un ciclo muy, pero muy largo.

Fue un especial de televisión, pero es un recuerdo difuso, se trataba de "un concierto de los Beatles en Japón", quizá un especial de Disco Club que conducía Gerardo Manuel por canal 7, o quizá uno de esos raros especiales que pasaban por canal 5 donde alguna vez se transmitió un concierto de los Rolling Stones en París. El punto es que el especial fue promocionado como el "último show de los Beatles" y fue difundido completo, mi madre hacía comentarios, yo escuchaba atentamente observando las incidencias de un show de cuatro "pelucones" admirados por miles de personas, y la sensación que me quedaba en aquel momento fue como una revelación que con el tiempo empujó mi interés y pertenencia a un mundo como lo es la música y sin que yo me diera cuenta que estaba programándome para un estilo de vida distinto al resto de mortales.

En 1980 ocurre el magnicidio de John Lennon y recuerdo claramente como todas las televisoras y emisoras de radio pasaban la música del artista durante mañanas, tardes y noches por varios días, semanas y hasta meses. Por cierto, resultaba estimulante averiguar información de Lennon para entender que es lo que estaba pasando en el mundo en ese momento, para un chico curioso de apenas 10 años de edad era imperante y necesario saber el por qué éste personaje de lentes redondos, que toca la guitarra y canta canciones bonitas, era capaz de paralizar el planeta. 

Por el año 81, se publicó en Países Bajos un popurrí bailable de canciones muy populares de la década de los 60 y estaba a cargo de una orquesta que se hacía llamar Stars On 45. Eran tiempos del ocaso de la música disco pero pegó muy fuerte en la radio y quizá por que también había sido publicado en un momento en que la resaca del magnicidio de Lennon estaba muy presente. El hit incluía canciones de los Shocking Blues, The Archies y un largo set de canciones de los Beatles, pero por qué cuento ésto?, por que durante todo un año se había convertido en el track animador de las kermesses colegiales y nunca faltaba en las fiestas infantiles, fue como un refresh con esa conexión beatle percibida a los 7/8 años y que de alguna manera hizo reafirmar la memoria y el interés por la música de los 4 de Liverpool.

A los 18 escuchaba detenidamente la Hora de los Beatles, programa conducido por Giovanni Forno en Radio Miraflores. Me cambió la vida, desde entonces nada fue igual, los gustos musicales cambiaron radicalmente, y doy inicio al coleccionismo de discos, comprados en La Colmena y el Disco Centro de Héctor Rocca. Tengo que mencionar que gracias a Silvia Guimet, amiga del cole y compañera de salón de mi hermana, creció esa terrible afición por los Beatles, con ella no solo intercambiábamos música, también información y conversaciones periódicas.


De la discografía beatle, tengo que mencionar seis álbumes que me vuelan la cabeza: el Revolver, el Magical Mystery Tour, el Sgt Pepper, el Album Blanco, el Abbey Road y por supuesto el Let It Be. Como olvidar esos días enteros de sesiones auditivas sentado en el sofá, escuchando la música a todo volumen viendo como esa aguja picaba los surcos mientras observaba las fotos y el contenido informativo de las tapas de los lps, disfrutando del hermoso sonido quadrafónico que permitía ese añorado 3 en 1 Philips que teníamos en casa, una delicia que hoy es imposible repetir.

De por sí era impensable siquiera que algún día pudiera llegar uno de los tres sobrevivientes a Sudamérica, mas aún imposible que se realizase un show de Paul Mc Cartney en Perú. Para 1989-1990, año que me convertí oficialmente en aficionado pasional beatle, el país se encontraba atrapado en tres flancos apocalípticos, por un lado: el terrorismo, al frente: la galopante hiperinflación y del otro lado: el fatídico fujishock del 90 que pauperizó a la clase media y sumió en la pobreza a más del 50% de la población. En tiempos de desencanto que traía la nueva década, la música de los Beatles era la válvula de escape de una realidad agujereada por los embates de la política funesta. Pero ahí estaban los 4 de Liverpool para darle color a ese mundo grisáceo que nos tocaba vivir a muchos jóvenes de mi edad, ahí estaban los Beatles protegiéndome en un submarino amarillo. 

En el 94 decido formar una banda con unos amigos, nos hacíamos llamar Doncellas del Ruído, un día de ensayo en casa de Miguel Blásica estaba presente un amigo suyo quien a su vez, es uno de los beatlemaníacos más reconocidos del país, su nombre es José Arbulú, a quien ahora muchos lo conocen por su brillante carrera con Cementerio Club. Aquel día en el cuarto de Miguel, mientras conversábamos de música, surgió una charla sobre los Beatles y quedó grabada una lección que la guardé para siempre, que sabiendo que es inútil romperse la cabeza en elegir el mejor álbum de la discografía, por que simplemente, todos son buenos, José anticipándose a una discusión que seguramente iba a ser larga y tediosa, tomó la palabra para sentenciar un comentario preciso: "Muchachos, en las reuniones que solemos hacer con el grupo de fanáticos, y ante un dilema como este, siempre respondemos que el mejor álbum de los Beatles es aquel que estás escuchando en éste momento".

Miguel y yo nos quedamos esbozando sonrisas, y recuerdo a José apuntando los dedos índice sobre su reciente adquisición en el instante que enfatiza "en éste momento", se trataba de una reedición alemana de The Silver Beatles comprada en la Colmena, pero él ya estaba de salida, así que ordena sus cosas, nos mira, se ríe y saca del bolsillo otro tesoro que se lo entrega a Miguel, era una cinta de takes, versiones e inéditas de los Beatles, quedamos soprendidos, fue como si fuera el último Rey Mago que deja su regalo en el pesebre. Terminamos el ensayo del día rápidamente, pedí a  Miguel que me lo preste, estaba tan ansioso que solo quería llegar a casa para sacarme una copia pero luego de escuchar tanta marcianada, tuve que recoger los restos de mis sesos desperdigados en el piso y colocarlos en su lugar. No sabía que titulo ponerle y no estaban escritos los títulos de las canciones, así que opté por "maquetas". Pero qué pase de vueltas! una experiencia de iluminación cercana al budismo zen, a propósito, aún conservo ese cassette.


Versiones, takes, inéditas de Los beatles. Foto: Renzo Sánchez.

Para 1996, yo trabajaba en la cadena de discotiendas Disco Centro, uno de los períodos más felices de la vida en que hice muchos amigos y todo el día me la pasaba escuchando todo tipo de música, hablando de música y descubriendo día a día tantas obras geniales. Había sido editado recientemente la trilogía Anthology de los Beatles y era un placer escuchar esos mismos takes, versiones e inéditas  que me había grabado en el cassette que mencioné arriba, pero ahora en calidad inmejorable.

Un día se acercó un cliente barbón con pinta de gerente de una empresa, venía por una trilogía, le muestro los discos, revisa la información, escucha algunos tracks, sonríe, mira arriba, respira, asiente la cabeza y me comenta: "Yo he visto a los Beatles en Madrid", mi reacción claro está, fue como una carga de entusiasmo de alto voltaje, pero a la vez de incredulidad y frustración pensando que nunca sería posible siquiera ver a uno de los sobrevivientes sabiendo que tres años atrás Paul Mc Cartney había hecho su primera visita a Buenos Aires, Argentina. Ya no recuerdo que más me habló el cliente, me dio una tarjeta, me dijo que lo llamara para informarle de novedades, para hablar de música y por supuesto, de los Beatles. Se fue contento con su trilogía y antes de irse volvió a reiterarme que lo llame, pero no volví a verlo nunca más y su tarjeta la perdí. Solo me quedó anclada en la mente el hecho de haber conocido a alguien que había visto a los Beatles in situ.

Por cierto, en 2015, se lanzan mil copias de un álbum en vivo de los Beatles en Madrid, viejas cintas de propiedad del periodista José Luis Alvarez son plasmadas en acetato bajo su sello Cocodrilo Records en medio de polémicas que hacen dudar su autenticidad, pero lo cierto es que los días 2 y 3 de julio de 1965 se realizaron en Madrid y Barcelona los dos únicos shows de los Beatles en España, tras el anuncio, quedé hecho una pieza de mármol y automáticamente se me vino a la memoria esa charla con mi cliente de quien ya no recuerdo su nombre.

En 1998 era Reportero en la Revista Gente, y como solía ser costumbre, en la sala de redacción recibíamos infinidad de invitaciones para asistir a diferentes shows, tomé una de ellas, era Un Día En la Vida, un combo musical que todos los años se junta para rendir tributo a la música de los Beatles y que para ésta ocasión iban a interpretar canciones del Sgt Pepper. Esa noche, en el Teatro Peruano Japonés, me llamó poderosamente la atención el uso del sitar y la tabla, instrumentos indios que fueron ejecutados notablemente por Pepe Chiriboga, sin duda, una de las performances más celebradas por la comunidad beatle del país, aplausos y reconocimientos para el combo dirigido por el Maestro Edmundo Delgado.

Por cierto, y por esas vueltas que da la vida, en 2011, Delgado se convertiría en el Ingeniero de Sonido del "Are You Ready?" el primer álbum de Los Silver Mornings, la banda que fundé en 2007, y que hoy. por esas conjunciones planetarias que suceden cada cierto tiempo, ese vinculo volvió a reeditarse por que hemos vuelto a grabar en su Studio (Amigos) y las mezclas del 2do álbum una vez más están a su cargo. Cabe señalar que para éste nuevo material hemos incluido una canción a la que le produje un guiño beatlesco a modo de pago a una de las máximas influencias de la vida, y quien mejor para ayudarnos a conseguir ese sonido que requerimos para esa misión, pues la mano quirúrgica del Maestro Delgado, está presente.


El tiempo nunca pasa en vano, el país se encontraba en plena bonanza económica como resultado del Acuerdo Nacional firmado en 2001 que estableció el crecimiento sostenible de la economía peruana, una de las escasas Políticas de Estado que ha podido mantenerse en el tiempo gobierno tras gobierno. Ya estaban llegando artistas de nivel A1 al país y entre los rumores, corría la voz que un show de Paul McCartney en Perú sería posible para el 2009, no esta mal un primer amague de prensa para medir el impacto del público, una táctica publicitaria que nunca falla, desmentido en su momento, pero había quedado claro que el bluff de un Macca en Lima era el anuncio de un hecho inminente. 

Es así que un 20 de mayo de 2010 sale a la luz un vídeo en que Paul McCartney anuncia que “probablemente” vendría al Perú y solo era cuestión de tiempo para que se concreten las negociaciones con la productora a cargo. Exactamente un año después, el gerente de la productora sorprendió a todos anunciando que faltaba apenas una firma para que se concrete el primer show de Paul McCartney en Lima. La explosión de expectativas fue increíble, el desborde de alegría fue descomunal, aunque los precios también, pero el sueño cumplido de toda una vida estaba por hacerse realidad en cuestión de 41 años de vida y 34 años de conexión beatle. 


1er CONCIERTO DE PAUL Mc CARTNEY EN LIMA:

El 9 de mayo de 2011, en el marco del Up And Coming World Tour, me encontraba dentro del Estadio Monumental de Lima, en medio de 50 mil almas, ubicado en el segundo sector de campo, a unos 60 metros de distancia, con las expectativas y la emoción de un adolescente y experimentando en carne propia la beatlemanía postergada en décadas para el Perú. 
Nunca imaginé que podía suceder un hecho como éste, viendo las imágenes de la llegada de un célebre que ha influenciado a miles de vidas en todo el planeta, saludando a los fans que lo reciben en el aeropuerto y que siguieron su recorrido por las calles de la ciudad hasta el hotel donde estaba hospedado. Imágenes de Paul paseando en bicicleta por la costanera de Miraflores, saludando a los fans que se acercan al hotel miraflorino, siempre sonriente y cálido frente a las personas, increíble e incomprensible, demasiado surrealismo para entender lo que sucedía en aquel momento.

Paul Mc Cartney en Lima. Foto: Renzo Sánchez.

Nada más esperando el momento del arranque para expulsar toda esa energía contenida de décadas, logro encontrarme con Nena, una chica con quien fue, pero no pudo ser y que por esas ironías de película, nos encontrábamos separados por una valla metálica, ella en el sector de adelante, Red Carpet, yo atrás, en Platinum, que va, simplemente actuar canchero y comprender que nuestro momento ya se había ido, por suerte la música de fondo ayudó a romper el hielo ya que las carcajadas ayudó a superar esa extraña sensación de oír horribles canciones de los Beatles versionadas en ritmo de salsa, creo que la gran mayoría de asistentes no se esperaban eso. Faltando poco para el inicio del show, ella regresó a su posición y yo me quedé ahí cerca de la valla.

Paul Mc Cartney en Perú. Estadio Monumental. Fotos: Renzo Sánchez. 

9:30 pm Comienza la impresionante y colorida parafernalia visual, los músicos ya están en el stage y en seguida se rompe el mito del nunca jamás con Hello, Goodbye, poderosa canción que invita al público a cantarla eufóricamente, empalman con Jet y Macca saluda al público con un castellano masticado; "Hola Peruuuú, por fin en Perú!". Viene All My Loving como para enfatizar que lo que estamos viviendo por primera vez es la esencia de la beatlemanía. En seguida, Drive My Car pone una cuota de ritmo y baile sin parar.

A Macca le está gustando el entusiasmo del público local, exclama "Viva el Perú, carajo! 

El beatle que siempre porta al ristre su clásico bajo Hofner, está acompañado como suele ser costumbre en las últimas décadas, por los guitarristas Rusty Anderson y Brain Ray, el baterista Abe Laboriel Jr y el multinstrumentista Paul Wickens con quienes ha logrado configurar una poderosa banda, nada más comprobar el sonido letal que le acuñan a un temazo como Let Me Roll It para demostrar el fuste demoledor de éste combo. Continúa la genial The Long And Winding Road del célebre Let It Be, a propósito cual de las dos versiones prefieren? la clásica del álbum o la remezcla que se hizo para el Let It Be, Naked? pues les digo que la mejor versión es la que para ese momento estaba tocando en vivo, en Lima. Gracias.
Paul Mc Cartney en Lima. 9 de mayo 2011. Foto: Renzo Sánchez. 

Macca tiene en mano una guitarra acústica, será que tocará algún bolerito? sí, por supuesto And I Love Her, que belleza de música, acto seguido se despacha con una emblemática del Album Blanco,  Blackbird, un momento mágico en que el Monumental entero enciende celulares y encendedores y todos cantan al unísono. Después, el beatle presenta Here Today del cual expresa "Escribí esta canción pensando en mi amigo John". Mientras Sir Paul canta con mucha dulzura, se escucha el eco del público que la canta entonado y con el movimiento de la Luna y la Tierra que se observan desde la pantalla Led, el marco completo no podía ser de lo más conmovedor. 
Dance Tonight da pie el retorno de la banda completa, en seguida, la clásica Eleanor Rigby hace su debut en una plaza que se queda atónita ante lo que está sucediendo, un arranque de aplausos y ovaciones efusivas despiden a una de las emblemáticas del álbum Revolver. Al rato, el beatle empuñando un ukelele hace una introducción para recordar a otro de sus compañeros, dice: "voy a cantar esta canción a la memoria de mi amigo George", es la fabulosa Something, al principio en solitario, luego acompañado por la banda completa. 

Band On The Run en vivo en Lima, la celebrada canción de multimovimientos, quien lo pudo siquiera imaginar? Nada que decir, me quedo sin palabras. 
Era impresionante el marco general, el ambiente, la música, la algarabía, la emocionalidad a tope, todos cantando las canciones, la gente a mi alrededor, la gente de occidente y oriente, los palcos, la tribuna sur, impresionante, sin duda somos testigos de uno de los acontecimientos más trascendentales que haya sucedido en la Historia el Perú. Que te puedo decir de Back In The USSR y sobre todo de I´ve Got a Feeling, cómo gasté esas cintas, cómo gasté esos surcos de los viejos long plays. Diablos! 



He aquí otro de los momentos cumbres del show: A Day In The Life empalmado con Give Peace a Chance, de los máximos estímulos, con escenografía de mariposas, y el simpático baterista haciendo el conteo del interludio que hacía Ringo. 

Paul Mc Cartney en Perú. Foto: Renzo Sánchez. 

Paul se dirige a su piano para cantar Let It Be, después Live And Let Die en medio de un despliegue pirotécnico. Ni bien acaba, Paul ensaya un amague con el piano, las primeras notas del famoso "olé, olé, olé" sudamericano que inmediatamente da pie a que el público responsa coreándolo. Cierra éste tramo show con la melosa Hey Jude. 

Alrededor de las 11:30 se da inicio a un set de tres canciones, Macca exclama: "Una canción más?" y de inmediato suena Day Tripper, continúa el show con Lady Madonna y un festivo Get Back.   

El público espera impaciente el retorno del beatle más prolífico, ni bien retoma su posición en el stage cuelga sobre sus hombros una guitarra acústica, está solo en el escenario y vuelve a exclamar: "Viva el Perú Carajooo!", ni bien suenan los primeros acordes de Yesterday, se vuelven a encender los celulares, el público se emociona y acompaña cantando.

Paul Mc Cartney en Lima. Estadio Monumental. Fotos: Renzo Sánchez. 

Para mi gusto, lo que viene a continuación es lo más notable del show, Macca pregunta "Ok, Perú, quiere rockear un poco más? y el público responde con un contundente: Si!, al instante el beatle dice; ok!, Rrrock n Roll! y de inmediato Rusty Anderson abre fuegos con el poderoso riff que da comienzo a Helter Skelter! lo sigue Brian Ray para afiatar ese sonido de guitarras carrasposas y Abe Laboriel Jr. revienta la batería para marcar el ritmo pesado característico de la canción y se comete una barbarie de sonidos y gritos delirantes en Lima.

Con una mezcla de Sgt Pepper reprise y The End se da por sellado éste primer show de Paul Mc Cartney en Lima, un final de antología para la satisfacción total, en medio aplausos, gritos, ovaciones y silbatinas interminables. Viene la despedida de todos los músicos que tomados de las manos se llevan una excelente impresión del público peruano que en todo momento estuvo al 200%. finalmente Paul Mc Cartney toma el micro una vez más y dice "Adiós Perú, los veo la próxima vez". 

...Y esa próxima vez llegó más rápido de lo esperado, en el 2014.


Set List.
  1. Hello, Goodbye
  2. Jet
  3. All My Loving
  4. Letting Go
  5. Drive My Car
  6. Sing The Changes
  7. Let Me Roll It
  8. The Long and Winding Road
  9. Nineteen Hundred And Eighty Five
  10. Let ‘Em In
  11. I’ve Just Seen a Face
  12. And I Love Her
  13. Blackbird
  14. Here Today
  15. Dance Tonight
  16. Mrs Vandebilt
  17. Eleanor Rigby
  18. Something
  19. Band on the Run
  20. Ob-La-Di, Ob-La-Da
  21. Back in the U.S.S.R.
  22. I’ve Got a Feeling
  23. Paperback Writer
  24. A Day In The Life / Give Peace A Chance
  25. Let It Be
  26. Live and Let Die
  27. Hey Jude  
  28. ---encore---
  29. Day Tripper
  30. Lady Madonna
  31. Get Back
  32. ---encore---
  33. Yesterday
  34. Helter Skelter
  35. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band / The End


viernes, 6 de marzo de 2020

CRONICA, SODA STEREO EN PERU: EL FACTOR EMOCIONAL Y LA CELEBRACION



En una noche cargada de emotividad, nostalgia y celebración, la gira Gracias Totales concebida por Zeta y Charly para homenajear a Gustavo, pasó por la capital con enormes expectativas, polémica y satisfacciones.

No voy a negar que en algún momento tuve mis reparos, y hasta pensaba no ir, pero leyendo las entrevistas a los músicos implicados en el proyecto y por supuesto, observando el arranque de la gira que se dio en Bogotá, esas opiniones contrariadas se me desvanecieron en un instante, por varias razones: Es un homenaje a Gustavo, con músicos que tocaron con Gustavo, con el fondo musical de Soda Stereo, mas la participación presencial y digital de artistas influenciados por Gustavo y Soda Stereo. Sin duda, se trataba de un nuevo concepto, una experiencia diferente.

COMO UN AVE DE PRESA:

Bordeando las 6:30 de la tarde, me dispongo a buscar mi localidad, Oriente, observo largas colas alrededor del Estadio Nacional y quedo impresionado por la presencia de un público mayoritariamente adolescente y juvenil, por supuesto había gente de la generación que vio a Soda en las cuatro presentaciones oficiales que se produjeron en Lima en los años 86, 87, 95 y 2007. Cabe resaltar el ánimo, la ansiedad, las expectativas por ver volver a la banda latinoamericana más apreciada del continente, y eso de por sí propiciaba un clima entusiasta y una vibra positiva general.

DISCO ETERNO: 

8:00 pm. Suenan canciones del emblemático Artaud de Pescado Rabioso, se escucha al recordado flaco Spinetta interpretando Cementerio Club, algunos asistentes incluido éste servidor, la cantan. Las luces del estadio están encendidas aún, desde mi butaca las inmensas pantallas me evocan el descomunal tríptico led que presentó Roger Waters en su última visita al país, de igual manera el despliegue de torres y amplificadores aéreos, no cabe duda que éste evento ha sido ideado para que las percepciones auditivas sean de lo más óptimas.

9:00 pm. Desde el stage irrumpe alguien con una cámara, está grabando imágenes del público, los asistentes responden alzando los brazos y gritan, es Charly haciendo travesuras.

ME VERAS VOLVER Parte II y GRACIAS TOTALES:

9:30 pm. Las luces se van apagando ordenadamente sector por sector, el estadio queda en penumbras, y cuando se encienden las pantallas, corren imágenes en plano subjetivo de alguien que está en su biblioteca y selecciona un viejo vhs de su colección en cuya etiqueta se lee "Soda", lo coloca en el reproductor, y en seguida aparecen imágenes retro de la banda, están los tres muy jóvenes viviendo experiencias de giras y a cada captura de la estampa de Gus, el público aclama pasionalmente.

Soda Stereo en Lima, Gracias Totales. Foto: Andrés Valle/ANDINA


Una antesala nostálgica que alcanza su pico máximo cuando se enlaza con Sobredosis de Tv, el track que abre el show. Es impresionante como la tecnología logra que la voz e imágenes de Gus se vinculen tan naturalmente, entre la realidad y la fantasía hay una pantalla led que retrata a los tres integrantes como si nada hubiera sucedido en los últimos años.

Charly, Zeta, Richard, Zorrito, Roly, Simón están contentos por hacer un excelente inicio en Lima ante un crowd entregado, obvio, siempre tendrán aquí un feedback leal, están frente al "público más caliente de Latinoamérica", Gustavo dixit. Al finalizar la canción, el público se lanza a corear "olé olé olé Soda, Soda", la experiencia es como un retorno triunfal, "un matanervios" si se me permite la expresión, y al mismo tiempo un desquite de la amargura que había deparado el destino, razones que ya todos saben.

Desde ahora, todo fluye con normalidad. Nuevas imágenes a modo de antesala en las pantallas, están los tres en un bote, en medio de una laguna, jugando, cagándose de risa, recuerdos que vienen y van, bote, laguna, Gus remando, o sea, por asociación de ideas está entendido que lo que viene es Hombre Al Agua, así es, y canta Richard Coleman, viejo amigo que acompañó a Gus en diferentes episodios musicales que se remontan a Fricción, los inicios de Soda, y hasta antes del fatal desenlace había sido miembro estable en la banda que solía acompañar a Gus en sus giras de solista.


Soda Stereo en Lima, 3 de marzo 2020. Foto: Renzo Sánchez.

Continúa el modo presencial con León Larregui para cantar Disco Eterno. Muy buena canción, pero a este muchacho le falta actitud.

Aparece el primer invitado en formato digital, Alvaro Henriquez canta El Rito, y con esta performance me queda todo claro, comprendo mejor la idea, siendo la cultura de la interacción digital lo cotidiano y real, me pongo en los zapatos de un centennial y me pregunto, por qué habría que utilizarse hologramas cuando tras el paso de un lustro, ya resulta anticuado, frío y fantasmal.

El factor emocional es lo que prevalece dentro del concepto, esa apelación a la nostalgia, al vínculo con el ser remoto que nunca se olvida, es la clave del por qué los recitales de Queen son tan multitudinarios y exitosos, eso también explica mejor el por qué hay una presencia mayoritaria de adolescentes que acudieron al Gracias Totales, no solamente asimilaron la música que escuchaban sus padres, sino que además, se conectaron con ese factor emocional.

El siguiente invitado es presencial, es el cantante de Café Tacuba, Ruben Albarrán, para serles sincero, no me gusta como canta, pero tiene carisma y lo transmite espontáneamente, por eso cae bien y se gana el aprecio del público, cantar Lo Que Sangra, conecta con el público, al final se despide emocionado agradeciendo a Charly, a Zeta, a Gustavo y a Lima, por tanto.

Soda Stereo en Lima, 3 de marzo 2020. Foto: Renzo Sánchez.

Para tocar Signos cuentan con la participación de Julieta Venegas pero no se distingue su voz debido a que el público la está cantando con fervor. Sin embargo, cabe señalar la magnifica performance del Zorrito Von Quintiero quien estuvo fino en los teclados. A continuación Walas se hace cargo de Juegos de Seducción, pero desaparece, le pasa lo mismo que a su predecesora, el público limeño está encendido e imparable.

Para cantar Zoom, aparece Benito, el hijo de Gus, quien a través del vídeo deja un mensaje de apertura y tolerancia al amor entre personas del mismo sexo. El babasónico Adrián Dargelos participa en modo presencial para interpretar Trátame Suavemente, su dominio de escena es forzado, pero cumple. Se cierra un tramo largo de invitados.


En La Ciudad de la Furia, es una locura, imágenes de Gustavo aparecen otra vez en pantallas, se mezclan con los edificios del clásico vídeo, su voz y los arpegios de su guitarra se escuchan plenamente, vibran 35 mil asistentes, Zeta excitado se las arregla para alzar los brazos entre las notas con el fin de saludar al público, sin duda uno de los momentos más fulgurantes del show y que termina coronándose con el excepcional punteo final de Roly Ureta.

Tras unos segundos de silencio, irrumpe un guitarrazo de Richard, la progresión son unas notas sagradas para éste servidor y la está tocando muy idéntica a como suena originalmente en el Dynamo, pero creo que es un error poner a Robi Draco Rosa a interpretar un temazo como éste, su interpretación está buena, pero no cabría otra voz más acertada que la del propio Gustavo Cerati. Ahí va En Remolinos con su cadencia envolvente, densa, psicodélica, caótica, sónicamente una maravilla.


Andrea Echeverry, se hace cargo de Pasos, la performance de los músicos es impecable y hay algo importante que acotar al respecto, es la primera vez que la tocan en vivo desde el celebrado Unplugged para MTV, 1996.

El siguiente es un invitado presencial que viene a Lima en calidad de exclusiva, es un productor musical ganador de dos premios Oscar, en la década anterior formó parte del conjunto electrónico Bajofondo en el cual Gustavo Cerati participó como especial guest, está demás decir que destacó con su banda Arcoiris (Argentina) y que junto a El Polen (Peru) y Los Jaivas (Chile) formaron la trilogía que gestó el movimiento folk rock en Sudamérica a fines de los 60 y comienzos de los 70. En su visita a Lima, tuvo un encuentro con el gran Juan Luis Pereira para grabar canciones que estarán incluídos en el próximo álbum de El Polen. Con ustedes el célebre Gustavo Santaolalla quien con charango en la mano, interpreta una clásica muy querida por todos; Cuando Pase El Temblor!

Este es uno de los momentos más emotivos del show, Charly y Zeta están solos en el stage en medio de una atmósfera intimista, los tonos azulados amalgaman una sensación de desolación, aparece en pantalla la figura de Gus esbozando un efecto con su guitarra y al cantar las primeras líneas de Fue, las emociones vuelan disparadas. Charly mantiene el ritmo, pero se las ingenia para alzar la mirada y observar a su recordado compañero en la pantalla, Zeta está más adelante, ensimismado, tocando su bajo mientras suena el dulce solo de trompeta de Flavio Etcheto, y cuando Gus desaparece de la pantalla y solo queda el eco de su voz, se acerca a Charly y quedan solos frente a frente. Tremendo, too much, un instante de moco y piel de gallina.



Mon Laferte interviene de manera presencial y se despacha con una interpretación notable, Un Millón De Años Luz quedó redonda además por que la excepcional ejecución de guitarra de Simón, hijo de Zeta, es de antología. Continúa Persiana Americana con el vídeo de Fernando Ruiz Díaz, todo está marchando bien, pero ocurre un pequeño desfase en la sincronía del vídeo con la música en vivo, aún así, el público está cantando efusivo, corea al unísono siguiendo el patrón rítmico y canta muy fuerte toda la letra de la canción, el detalle seguramente será subsanado para las siguientes presentaciones.

Prófugos con Juanes, es otro momento karaoke que pudo ir enlazado a Nada Personal, una canción que sorprendentemente, quedó fuera del set list.

Es el retorno de Gus, la magia que produce el uso de los multitracks hace posible que los tres vuelvan a tocar "juntos" sin nadie más que los acompañe en el stage, Primavera 0 parecía un ensayo de rutina, con los tres músicos afiatados y muy cancheros, cada quien concentrado en su instrumento, la ejecución quedó estupenda.

Soda Stereo en Lima. 3 de marzo 2020. Foto: Renzo Sánchez

Tras un lapso de silencio, Zeta se acerca al micro, alza los brazos, proclama; "muchas gracias Lima! cuanto amor! por siempre!", el final está reservado, y como era de esperarse, es para el apoteósico De Música Ligera, queda a cargo Chris Martin quien ahora la interpreta con un castellano mejor pronunciado que aquella vez en la última presentación de Coldplay en Buenos Aires. El público está eufórico, la canta completa y a todo pulmón, hace que la voz de Martin pase inadvertida, hasta el clásico punteo de guitarra es entonado al unísono con la vocal "o", todo el Estadio Nacional era un maravilloso jolgorio.

Charly deja la batería, toma el micrófono y se dirige al público: "Gracias!, gracias por acompañarnos en toda nuestra historia, ustedes son parte de nuestra historia y de nuestras vidas, gracias Perú, gracias Lima, los queremos, los amamos!", acto seguido, el público responde coreando "olé olé olé Soda, Soda" aparecen los invitados presenciales y todos se confunden entre abrazos, un momento inolvidable para sellar el punto final de esta historia.  

Queda claro que más que un concierto de Soda Stereo, es una celebración que Zeta y Charly querían compartir con amigos músicos y fans. Al finalizar la gira Me Verás Volver del 2007, habían quedado pendientes nuevos proyectos por hacer, tras la fatalidad del 2010, esa posibilidad de reunión y hasta quizá de hacer un nuevo disco se desvaneció para siempre, la experiencia con Cirque du Soleil en 2017, juntó a los músicos sobrevivientes quienes encontraron en los multitracks una cantidad de registros que sirvieron para elaborar versiones raras para el espectáculo En El Séptimo Día, entonces se dieron cuenta de algo, que podían hacer magia.

Considerando que existía de por medio una necesidad natural de superar la frustración de no poder tocar en vivo sabiendo que existen infinidad de bandas tributo tocando música de Soda Stereo en la actualidad, Charly y Zeta toman la decisión de hacerlo ellos mismos y de ésta manera emprenden el proyecto a pesar de las críticas y los maleteos que nunca faltan. 

Soda Stereo en Lima, gira Gracias Totales. Foto: Renzo Sánchez

El resultado ha sido satisfactorio, la experiencia es fascinante, el concepto es novedoso y se ajusta a los tiempos que vivimos, la memoria de Gus es respetada hasta el mínimo detalle, ahora no hay líder y ninguno de los dos sobrevivientes asume esa posta, por esa razón no hablan con el público mas que lo necesario, siguen siendo los compañeros de perfil modesto que acompañaban la figura imponente de Gus, vale también destacar lo siguiente: la cohesión que existe entre los músicos es tan fantástica, que deja la impresión que una renovada convivencia sagrada con Soda Stereo es posible en el tiempo, acaso sería factible una nueva conformación con Coleman y Roly en las violas? nunca hay que descartar nada, cuando se cierra una etapa se abre otra, por más absurda que suene la idea.

Todo comenzó en los albores del nuevo milenio, cuando los Beatles sobrevivientes deciden grabar dos canciones nuevas con la voz de Lennon para la trilogía de álbumes Anthology. Queen hizo reingeniería conceptual apelando a recitales cargados de emotividad y sus shows ahora son multitudinarios, Judas Priest se repotenció con nuevos músicos, Foreigner ahora es una franquicia y no toca ninguno de sus miembros originales, KISS también ya dejó abierta esa posibilidad cuando pasen al retiro, los sobrevivientes de Nirvana tocaron con Kim Gordon (Sonic Youth) y el célebre Paul McCartney con quien incluso, grabaron algunas canciones, ni qué decir de los combinados imposibles tipo Metallica-Lady Gaga o Metallica-Lou Reed y en efecto, hay que mencionar los espectáculos de hologramas como los de Ronnie James Dio y Michael Jackson.

En fin, para cerrar la idea, los experimentos están a la orden del día, es como si la industria de la música estuviera pasando por una era de tribulaciones (parafraseando las biblicas) en la que se están probando todas las fórmulas posibles para alargar el legado e influencia de las estrellas de cara al futuro. Pero solo el tiempo, los fans y la historia tienen la última palabra.